Corriendo por la Gran Manzana.

comments 8
Correr / Major / maratón / New York / Sin categoría

Tuve la fortuna de registrarme al maratón de Nueva York por medio de la opción de clasificación por tiempo, sin embargo; mi lugar no estaba asegurado y no lo daba por sentado hasta que me llegara el mail con la confirmación, misma que llegó a finales de febrero. Recuerdo que en años anteriores veía difícil lograr clasificar a él ya que los tiempos que te piden son más exigentes que el propio Boston y cuando lo logré fue algo sorprendente.

Cada maratón es distinto y los comentarios que recibí acerca del maratón de Nueva York son muy diferentes y todo esto en relación al resultado que obtuvieron los corredores en su carrera. Me habían dicho que era ÉL maratón, que su porra y ambiente eran increíbles, que era muy difícil, que te exigía mucho y si no te controlabas te cobraría factura en los últimos kilómetros.  Ninguno de los comentarios fueron motivos para que me angustiara, ni que me preocupara; soy de las corredoras que no revisa la altimetría de la carrera ni las zonas por las que se corre, soy de las que prefiere y anhela verse sorprendida ante estos comentarios, de las que les gusta conocer una ciudad y a su gente corriendo, así que decidí seguir preparándome con la misma mentalidad que maratones anteriores.

Empecé a entrenar para Nueva York a partir de agosto; después de Tangamanga decidí tomar un mes de recuperación y acompañar a mi novio en algunos entrenamientos para su ultra maratón en Tahoe. El entrenamiento fue diferente, quería seguir cuidando mi pierna derecha (quitarme el miedo aún y cuando ya no haya lesión me ha costado más tiempo que el que tenía pensado), algunos días nadaba y otros más los complementaba con ejercicios de fuerza.  La mayoría de veces corrí en banda por cuestiones de tiempo y practicidad, pase de aborrecerla a hacerla mi aliada y amiga; incluso logré correr 16kms continuos en ella, cosa que nunca había pasado por mi mente. Aun así sigo disfrutando mucho más correr en los parques, montañas, calles y en la pista.

IMG_5362Mis distancias largas las hacía fuera del gimnasio y en compañía de mi novio, pues él también se estaba preparando para dicho maratón. El lugar variaba dependiendo el tipo de terreno, ritmo y entrenamiento que se tenía que realizar. Unos de mis favoritos fue el que hicimos en Acapulco, con variantes de ritmo y en diferentes tipos de terreno y también la carrera de 25km de trail de Transnavajas.

 

Rumbo a Nueva York

La noche previa a partir empaqué mis cosas, busqué un par de pants y chamarras que ya no usara y que me sirvieran para combatir el frío en la espera el día de la carrera, pues no quería que me pasara lo que en mi segundo maratón (Boston 2015). Verificando que no fuera a omitir algo importante para la carrera me dispuse a dormir y así fue como partimos el 31 de octubre, un día antes de la apertura de la exposición.

Llegamos al aeropuerto a la 1 de la tarde, sin embargo tuvimos que hacer espera de una hora para poder pasar migración. En la fila podíamos ver en su mayoría a corredores de diferentes países, todos ellos con tenis y con playeras o chamarras de carreras o maratones de todo el mundo.

Cuando llegamos al hotel descansamos un poco, sólo pudimos ir a comer y a ver el desfile de Halloween. Al día siguiente fuimos a trotar a Central Park y vimos calentando a los corredores elites, tan sólo de verlos me emocioné muchísimo y justo en ese momento es cuando te vas haciendo más consiente que en pocos días correrás el mismo maratón que ellos. Unos kilómetros más adelante una pareja de corredores nos rebasa y Lalo me dice: -¡es Barrios! no dudé para nada y le grité: ¡Venga Barrios!, al escucharlo voltean la pareja, me sonríe y me da las gracias para responderle con un ¡Vamos México!

IMG_7110Con las emociones a tope y después de desayunar fuimos a la expo del maratón. Desde que llegas al Centro de Convenciones puedes ver todo muy bien organizado, el staff y voluntarios muy atentos, incluso a mi novio le aplaudieron cuando le entregaron su número y le preguntaron si sería su primer NY. Ese tipo de detalles son los que se quedan en tu memoria y te hacen sentir más motivado.

Posteriormente fuimos a Soho y al One World Observatory para conocer un poco.

El viernes decidimos andar en bici por Brooklyn y en la noche ir al desfile de países. El ambiente que se vivió fue espectacular, lleno de mucha magia y emociones al ver a muchos corredores reunidos en el punto con el que soñábamos desde hace muchos meses y que estábamos a tan sólo 2 días de conseguirlo. Sí, la meta… esa meta que nos inspira y nos une a todos los que corremos.

Sábado 03 de noviembre.

Amaneció lloviendo y un poco más frío, sin embargo el pronóstico como días anteriores se mostraba optimista para el día siguiente. No dudamos y salimos a encontrarnos con nuestro amigo Mike, con el cual habíamos quedado de realizar nuestro shake out run.

En el punto de reunión vimos también a Chema y nos enfilamos los cuatro a trotar por Central Park. Ahí platicábamos de cómo les había ido en su viaje, de las expectativas que tenían y de nuestro sentir por estar a horas de correr un gran maratón.

El trote fue corto pero nos encantó vernos y transmitirnos buena vibra, nos despedimos y regresamos al hotel. El resto del día lo pasamos descansando, hidratándonos, viendo televisión y durmiendo un poco. Sólo salimos por la tarde a comer a un lugar cercano y regresamos para hacer los preparativos de nuestra ropa, comida y cosas que nos llevaríamos la mañana siguiente.

Domingo 04 de noviembre

Después de sonar la alarma a las 4:30 am me levanto, comienzo a vestirme y a comer la avena que había preparado un día anterior. En las noticias se habla del maratón e informan que será un gran día para correrlo pues se espera un día soleado, por lo mismo dudo en ponerme dos pants, pero terminé poniéndomelos. Minutos después de verificar que no se nos olvide nada antes de salir del hotel nos dirigimos caminando a la Biblioteca Pública de Nueva York de donde partían los autobuses que nos llevarían a Staten Island. Y conforme vamos acercándonos a punto de partida de los autobuses nos vamos topando con más y más corredores. La sorpresa que tuvimos fue que al llegar al lugar vemos que la fila para tomar el autobús era enorme pero no nos queda de otra más que formarnos y esperar nuestro turno para abordar.

Cuando nos subimos al autobús sentí un alivio, pues llegue a pensar que llegaríamos tarde (nervios de corredor), pero pues no por nada nos citan a las 5:30 (todo lo tienen planeado). En el camión los corredores van platicando, desayunando, hidratándose y dormitando un poco. Yo miraba por la ventana, intercambiaba palabras con Lalo y por momentos cerraba los ojos mientras escuchaba la plática de los corredores que estaban delante de mí. Ahí nos amaneció y llegó un momento en el que se hizo tráfico, nos empezamos a poner ansiosos, incluso iban al baño los corredores pero después de unos minutos pudimos ver que estábamos llegando a la villa, fue imposible no sonreír, sentir más emoción y mucha emoción.

Al bajar del autobús hicimos fila para pasar por un control de revisión. En el lugar había muchos policías resguardando y con perritos que pasaban a nuestro alrededor. Aun así nos saludaban y deseaban la mejor de las suerte a cada uno de nosotros, incluso se ofrecían a tomarnos fotos. Después de pasar la revisión fuimos directo a la zona verde que nos correspondía para acceder a nuestro corral, y decidimos pasar al baño debido a que la fila ya se estaba haciendo larga.

Posteriormente buscamos un lugar seco y agradable donde pudiéramos sentarnos y que al mismo tiempo nos diera un poco de sol para calentarnos.  Mientras esperábamos a Mike nos acostábamos por ratos, tomábamos agua y disfrutábamos el estar ahí. La espera no fue tan larga conforme me lo habían platicado que sería, lo único malo es que no habíamos dado con los bagels y comida  pero en cuanto llegó Mike nos tomamos una foto y Lalo nos acompañó a nuestro bloque de salida para posteriormente él dirigirse al suyo.

En nuestro bloque pasamos por última vez al baño y enseguida comenzaron a acercarnos a la línea de salida. Ahí pudimos calentar un poco mientras iban presentando a algunos de los corredores elites, después se entonó el himno nacional de Estados Unidos. Fue en ese momento en el que me quité los pants que traía, alisté mi reloj y de repente por fin se me hizo escuchar la canción de New York, New York, sí a unos minutos de empezar a correr. Ahí nos deseamos lo mejor unos mexicanos que estábamos cercanos y al escuchar el disparo de salida nos enfilamos con una sonrisa.

Mike y yo comenzamos más o menos juntos compartiendo los 2 primeros kilómetros del primer puente y después nos separamos para hacer cada uno su propia carrera. Ahí la señal del gps no funcionaba por lo que teníamos que correr por sensaciones; me sentía bien y cuando el reloj marcaba el ritmo no me asustaba al ver que aparentemente iba muy despacio, confié en mí y seguí. Al salir del puente me quité la chamarra que me había dejado pues sentía que el aire ya no me pegaba tan fuerte. Fue hasta una vuelta en una calle donde nos juntamos con los corredores que habían salido por la parte de arriba del puente y ahí mismo es donde la gente nos estaba esperando para animarnos (sobra decir que sonreí).  Continuamos corriendo y fue hasta el reloj que ponen en el kilómetro 10 cuando verifique que el tiempo que llevaba fuera el correcto.

Sentía mi corazón contento y mis piernas fuertes, no sentía molestias, disfrutaba ver lo alto de los edificios, chocar las manos de los niños que estaban ahí, pensaba en Lalo mientras corría y sonreía. En cada puesto de hidratación tomaba agua y agradecía a los voluntarios.

829784_1032_0021Conforme transcurrieron los kilómetros el calor se sentía más rico, sin embargo no me quité mis guantes, sólo por momentos uno para poder abrir mis geles. Al llegar al km 21 pensé en mis papás, me los imaginé viendo la pantalla del celular y emocionándose conmigo. Seguimos corriendo y la porra siempre estaba presente, sólo en el barrio judío había como 4 personas echando porras e incluso recuerdo como algunos corredores esquivaban a un judío que cruzaba por nuestro camino.

En la ruta había música de todo tipo (rock, pop, blues, cumbia), yo bailaba con la cabeza y los brazos. Me cargaba de energía de la gente y cada vez que veía una bandera de México gritaba y alzaba el puño, de hecho me sorprendió la cantidad de paisanos que había en la porra. En el trayecto corrí unos pasos con un mexicano vestido con su taparrabos, penacho y manto con la virgen María; también vi a un chico corriendo descalzo.

Cuando llegué al kilómetro 30 me dije sólo un cuarto más y seguí mi andar, creo que por ahí vi el único abastecimiento de geles de toda la ruta. Más adelante y en una calle de subida me encontré con Luis Septien (corredor del equipo Exodus), me acerqué, lo saludé y le dije que nos fuéramos juntos. Me echó porras y no se imaginan el ánimo que me dio para seguir corriendo, creo que me emocioné un poquito y apreté mi paso un poco más de la cuenta, pero disfruté mucho ese momento.829773_1092_0012

Después de unos minutos estábamos en Harlem y me encantó ver al coro de góspel en una de las esquinas de la calle. El momento fue breve pero se me quedó grabada la imagen de ellos cantando con esa fuerza y ese sentimiento tan puro, me sentía más llena de energía al escucharlos.

Seguí corriendo y de repente sentí dolor en mis pies pero no le di importancia, sabía que estábamos a punto de llegar a Central Park, me distraía con la gente, sólo al llegar a uno de los parques más famosos del mundo y saber que estaba tan cerca se me cruzó por la mente detenerme un momento pero no lo permití y continué, mi ritmo bajó pero era un hecho que no me faltaba nada. Al estar a tan sólo 400 metros y al ver la línea de meta y el reloj traté de apretar el paso con las fuerzas que me quedaban y con el puño en alto llegué, sonreí y grité, nuevamente lo había logrado haciendo mi segunda mejor marca.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Muchos sentimientos pasaron por mi mente, pero ahora sólo me recuerdo sonriendo al mismo tiempo que caminaba por mi medalla. Sí, esa medalla por la que uno se prepara por meses y con la que sueña tenerla colgada en su cuello. Al tenerla en mis manos la sonrisa se hizo más grande pues el sueño se había materializado.

829778_1049_0043

La prueba de que sí corrimos juntos mi amigo japonés Jun Yu 😀

Unos pasos adelante me alcanzó un corredor japonés, me felicitó, me dijo que trató de seguirme y que eso lo ayudó. Por mi parte le respondí que no me había percatado pero que me daba gusto y lo felicité.

Nos despedimos y continué caminando hasta llegar por mi poncho, de ahí me fui a acostar a una banca y a estirarme un poco, después me hidraté un poco y comí una manzana mientras iba siguiendo en la app a Lalo y a Mike. Ahí envié mensajes a mi familia y amigos.

Minutos después Lalo me envió un mensaje diciéndome que ya había terminado, le dije donde lo estaba esperando y al llegar nos abrazamos, felicitamos y platicamos un poco de lo ocurrido. Nos tomamos unas fotos y nos fuimos caminando al hotel.

En la noche después de haber descansado un poco nos fuimos a cenar pizza y a echar chelita con Mike para platicar más sobre el maratón. Todos coincidimos en que está rudo pero increíble y que nos gustaría repetirlo en alguna ocasión.

Con Nueva York cierro mi ciclo de recuperación mental, mis temores y miedos de lesiones se quedan atrás. Sí, seguiré cuidándome y fortaleciéndome más pues no saben cuánto amo correr. Este deporte me ha dejado muchísimo y espero poder seguirlo haciendo por muchos años más.

Gracias a mi familia y amigos que estuvieron siguiéndome en la aplicación, sus porras y buena vibra me llegaron y juntos logramos llegar a esa meta. También gracias a Emilio y al equipo EVEN que se animaron a entrenarme faltando tan sólo 3 meses, pero sobre todo por creer en mi.

Maratón de Tangamanga, San Luis Potosí.

Deja un comentario
maratón / San Luis Potosí / Tangamanga / team work

Las opciones de correr un maratón este año se iban reduciendo con el paso de las semanas de febrero, habían transcurrido varios meses sin poderme sentir cómoda al correr, de ahí que nos decidiéramos por el Maratón Internacional de Tangamanga en San Luis Potosí. Debido a que se lleva a cabo a finales de junio pensaba que tendría el tiempo suficiente para recuperarme lo mejor posible, sin embargo, no contaba con que a mi lesión le costaría demasiado tiempo la recuperación. Tuve que reemplazar el correr con nadar y con ejercicios de fuerza, hasta que poco a poco fui incorporando pequeños trotes.

Fue hasta finales de abril cuando pude empezar con el entrenamiento en forma para el maratón. Lo más duro y difícil eran los días de pista ya que sentía que no contaba ni con la condición física ni con la confianza en mi pierna derecha, pero gracias a mi amigo Jonás y a mi novio pude hacerle frente a esos días.

Ellos siempre estaban ahí dispuestos a jalarme y darme ánimos sin que yo se los pidiera, sacábamos juntos nuestras distancias y repeticiones en la pista. Recuerdo que en una ocasión en Cuemanco ellos estaban fijando el ritmo progresivo al que sacarían su entrenamiento y yo les dije que iría atrás de ellos, sin embargo comenzamos juntos y conforme fueron transcurriendo los kilómetros me iban diciendo que iba bien y que aguantaría el siguiente cambio de ritmo, así sucesivamente hasta que pude terminar mis 22 kilómetros. Sobra decir cómo me sentí, pues ellos me brindaron la confianza necesaria para sacar no sólo esa distancia, sino todas las siguientes.

Poco a poco me fui sintiendo más fuerte y con mejor condición, me hubiera encantado terminar todo el ciclo de entrenamiento con ellos pues hacíamos un trío perfecto, pero Jonás tenía que continuar con su preparación a los objetivos qué él buscaba. Además de que los entrenamientos ya no podíamos empatarlos. Así es como ese trío se transformó en dupla. Dupla que había elegido correr ese maratón juntos, la que quería lograr la marca de Lalo en equipo, y la misma que quería vencer fantasmas del pasado, pero sobre todo la que quería disfrutar y vivir la experiencia unidos.
70be3e41-9ce5-4ad2-a1cc-d8ab562b030a

Con los objetivos en mente esperábamos cada sábado sacar la distancia al ritmo que nos pedía el entrenador, algunas veces corríamos un poco más tarde para irnos preparando a los posibles tipos de clima que podría tocarnos en Tangamanga, otras veces más temprano pero siempre con actitud positiva. Únicamente la distancia más larga que teníamos programada la hicimos por separado, él 30 y yo 28 kms, debido a que Lalo se enfermó pero creo que sirvió para que pudiéramos trabajar por separado nuestra mente.

Semana del maratón.

Conforme los días iban avanzando, la emoción, adrenalina y nervios se hacían presentes. No sabíamos que clima esperar pues en esos días había llovido mucho, incluso el viernes que partimos hacia Querétaro en pleno camino en carretera nos agarró una tormenta y el pronóstico del clima marcaba para el domingo sólo una nubecita.

En Querétaro, nuestros amigos Lupita e Iván nos esperaban, pues semanas antes se habían ofrecido a acompañarnos a San Luis Potosí para ayudarnos a manejar. Acordamos partir hacia San Luis el sábado por la mañana, después del partido de México, por lo que pudimos descansar lo suficiente.

Llegamos al hotel cerca de la 1:30 pm y después de habernos registrado salimos a recoger nuestro número de corredor al Centro de Convenciones, la exposición estaba muy tranquila y el staff fue muy amable. Después de tomarnos unas fotos y comprar algunos recuerdos, fuimos a comer a un lugar muy rico y tranquilo, de ahí sólo fuimos a un parque para regresar temprano al Hotel para descansar, relajarnos y alistarnos para el día siguiente.01

24 de Junio, día del maratón.

Suena la alarma a las 5 am, me levantó y comienzo a alistarme. Voy comiendo un poco de avena mientras me visto, preparo la mochila con la ropa que usaremos después de la carrera, reviso que no se nos olvide nada, termino de peinarme y bajamos a la recepción del hotel, Iván ya nos esperaba y nos pregunta que si ya estamos listos. Afirmamos y nos ponemos en marcha hacia el parque Tangamanga I. Llegamos y la entrada ya está cerrada para el paso vehicular por lo que nos despedimos de Iván, el cual nos desea suerte y caminamos rumbo al Planetario donde estaba marcado como punto de salida y meta, bueno en realidad seguimos a los corredores que iban delante de nosotros. Mientras caminábamos y buscábamos el guardarropa Lalo me preguntó si estaba nerviosa, le dije que sí mientras veíamos a algunos corredores trotando y haciendo ejercicios de calentamiento. Después de un rato decidimos preguntar a alguien del staff por la ubicación del guardarropa, nos contestó que no había y como no lo creíamos preguntamos a alguien más y nos confirmó que en efecto no contaban con un lugar para dejar las cosas. ¡No lo podíamos creer!, pensamos dejar la mochila escondida en un árbol pero Lalo prefirió encargársela a un chico que estaba en un stand de la carrera, nos dijo que no nos preocupáramos y que nos deseaba suerte.

A tiempo pudimos llegar al acceso del corral y pudimos calentar un poco, después de unos minutos se quitaron las divisiones de los bloques. Ahí conocimos a “El Güero”, un señor como de unos 60 años con su cabello canoso que de la nada comenzó a darle masaje en los hombros a Lalo para después continuar conmigo, mientras que Lalo a la vez le devolvía el gesto de la misma forma. En ese momento me preguntó que cuanto correría ya que había varias distancias 5, 10, 21 kms y maratón. Le contesté que el maratón y me respondió eres de las mías y me abrazó.

La organización del maratón después de dar las palabras de bienvenida a los corredores siguió con los honores a la bandera para continuar con el ansiado disparo de salida. Todos los participantes empezaban a tomar sus ritmos de carrera, después de unos metros Lalo y yo estábamos corriendo juntos y ajustando el paso al ritmo indicado por el entrenador, teníamos el objetivo claro así que empezamos a disfrutar, le dije: recuerda que Jonás está corriendo con nosotros los primeros 15 kilómetros (pues él y otro amigos estaban corriendo una carrera al mismo tiempo).

Los 5 kilómetros iniciales fueron en el interior del parque, corrimos en medio de árboles y pudimos respirar su frescura. Posteriormente el recorrido marcaba que sería por las calles principales de la ciudad, fue ahí donde nos fuimos haciendo espacio mientras vigilábamos que el ritmo de carrera fuera el correcto. Cada que pasábamos por algún abastecimiento de agua nos hidratábamos y si era posible tomar una bolsita más de agua por si alguno se nos había pasado. También cada que pisábamos un tapete le decía a Lalo que estábamos mandando una señal a nuestros amigos y familiares que nos seguían desde la app del maratón.

Encontramos muy poca gente de porra durante el trayecto, podría decirse que es un maratón algo solitario, sin embargo lo iba disfrutando y cada que alguien nos animaba les respondíamos de la misma forma, todos emocionados y con la adrenalina a tope. No hacía falta preguntarle a Lalo cómo se sentía pues su respiración la sentía muy controlada, sólo en ocasiones nos decíamos más despacio o no te emociones para mantener controlado el ritmo y así es como llegamos al medio maratón después haber recorrido el interior del Parque Tangamanga II. El tiempo iba conforme lo habíamos planeado y nos sentíamos bien aún y cuando la humedad se empezaba a sentir más conforme el calor iba aumentando, sabíamos que lo que venía iba a ser lo más pesado al traer kilómetros en las piernas.

En el kilómetro 27 un señor me dijo que iba en quinta, no podíamos creerlo y continuamos hasta que de nuevo me repitió lo mismo otra persona, pero fue hasta el kilómetro 28 cuando alcanzamos a ver una corredora delante de nosotros y Lalo empezó a apretar el paso, le dije que iba rápido que mantuviéramos nuestro ritmo y recordara cuál era nuestro objetivo principal, sin embargo, un kilómetro después rebasamos a la corredora. Al pasar el kilómetro 30 le dije que sólo nos faltaba un cuarto y unos pasos después recordé que en Berlín sólo había podido llegar a ese kilómetro trotando, se me cortó la voz al momento de decirle a Lalo ya pasamos el 30 y aún sigo corriendo, él me contestó con una sonrisa “eres fuerte y vamos muy bien”, como pude me controlé para seguir.

Al llegar al kilómetro 36 Lalo contuvo un poco más el paso le dije venga ya nos falta muy poco, me pidió de favor que no me dejara alcanzar por la otra chica y que siguiera, le dije está bien pero tú aférrate y no te quedes, tómate otro gel. Seguí pero iba volteando para cerciorarme de que él estuviera cercano a mi, lo que no teníamos previsto era que nos esperaban unas subidas, en la última me dieron ganas de pararme pero sabía que no podía hacerlo pues Lalo venía atrás, así que disminuyendo el paso logré subirla y enseguida estaba la bajada, mis músculos lo agradecieron, ahí recuperamos un poco el ritmo y gracias a unas señoras que se encontraban en un cruce me reanimaron con agua mineral que me supo a gloria, pues es la primera vez que la tomaba en una carrera. Enseguida dimos vuelta en una avenida para tomar la lateral y ahí perdí de vista a Lalo pero iba repitiendo como mantra: Venga Lalo, tú puedes. No tenía idea a que ritmo estaba corriendo pues mi reloj se había vuelto loco a partir del kilómetro 28 y sólo nos habíamos guiado con el de él, así que sólo seguí sintiendo mi cuerpo hasta que metros después llegamos al parque Tangamanga I, sabía que la meta estaba en un par de kilómetros así que continué y me dijeron vas en tercero, no lo creí hasta que llegué a la recta final y escuché mi nombre, ahí apreté el paso hasta que pude ver el reloj, levanté los brazos, crucé la meta, contesté unas preguntas a un juez y me volteé enseguida para ver a lo lejos a Lalo en su última recta, le grité lo más fuerte: ¡cierra Lalo!, ¡ahí lo tienes!, ¡ahí lo tienes! Y sí, cruzó la meta con los brazos en alto y logrando su objetivo, me acerqué a él, nos abrazamos le dije lo lograste y me respondió no es cierto, lo logramos y abrazados nos fuimos caminando a recoger nuestra medalla para posteriormente tirarnos en unas colchonetas a descansar, estirarnos y refrescarnos del calorón. Terminamos Tangamanga con la cara y el cuerpo salados, cansados pero con la alegría y satisfacción de haber corrido un maratón más juntos.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Este maratón fue muy especial, no sólo por la superación de mi lesión sino por el hecho de correrlo con Lalo. Él era mi motivo de recuperación, quería ayudarlo con todas mis fuerzas a lograr su objetivo pero en realidad él fue quien me ayudó más al no dejarme vencer y siempre creer en mi.

También quiero agradecer muchísimo a la pieza clave de ese trío perfecto que consolidamos en esta travesía a Tangamanga. Jonás, muchas gracias no sólo por entrenar con nosotros sino por estar ahí siempre. Te queremos mucho, carnalito. Una vez más me demostraste el significado de la amistad.

Gaby y Memo ustedes siempre han estado apoyándonos desde hace casi un año que nos conocimos. En verdad, gracias por su buena vibra y su preocupación en todo momento y sabemos que nos estuvieron siguiendo en la app. Maw también muchas gracias por entrenar conmigo y mandarnos buena vibra, por insistir en que fuera con Sofi a terapia. También gracias a ella porque no sólo fue nuestra fisio sino mi piscóloga cuando estallaba en crisis.

Por último, con este maratón cerramos una grandiosa etapa en Dromo, nos quedamos y nos llevamos lo mejor de cada persona que lo compone y estamos seguros que seguiremos compartiendo kilómetros y carreras. Los queremos y deseamos lo mejor siempre.

Tania E.

SAL A VALLE RELAY 120km (Ixtapan de la Sal – Valle de Bravo)

Deja un comentario
Relevos / SAV / team work

Hace un año me quedé con las ganas de participar en esta carrera debido a un maratón que tenía en puerta, sin embargo este año pude lograrlo gracias a que Silvia me invitó a participar en el equipo femenil que pretendía formar con corredoras del equipo (Dromo) en el que estamos. Sin embargo, por diversas circunstancias 2 integrantes de nuestro equipo decidieron no participar por lo que tuvimos que cambiar el equipo a mixto, tan sólo a 2 semanas del evento, lo cual no nos importó pues nuestra idea era pasarla bien en la carrera y dar lo mejor. Desde ese momento sabíamos que lucharíamos por estar en el podio, no nos importó que fuéramos 4 mujeres y 1 hombre.

Como dato curioso nuestro nombre del equipo (STARZ) no sufrió alteraciones, tal parece que el destino tenía planeado que cada letra que lo componía fuera la representación de cada integrante:

Viernes 16 de febrero.

Partimos juntos a las 3pm rumbo a Ixtapan de la Sal, todos animados, ansiosos y felices porque la aventura comenzara. Durante el camino, volvimos a analizar los segmentos, hicimos algunos ajustes de la estrategia que habíamos planteado días antes, mientras platicábamos entre nosotros.

El tiempo pasó rápidamente y cuando menos lo esperamos ya estábamos en el hotel. En la recepción nos dieron la bienvenida, nos registramos y nos dieron nuestra black box y stickers para decorar la camioneta. Con el material en la mano nos fuimos a alistar nuestros cambios de ropa para la carrera para posteriormente reunirnos en una habitación y abrir la caja para ver su contenido, que aunque más o menos sabíamos que sería nos tenía emocionados.

Posteriormente bajamos a la recepción para adornar la camioneta, no sin antes saludar a nuestros amigos de Dromo. Todos compartíamos la misma cara de felicidad y emoción, pues para la gran mayoría era nuestra primera carrera de relevos.

Al término de la reunión de bienvenida de Sal a Valle pudimos cenar y pasar un tiempo con los demás equipos. Nosotros estábamos con las dudas de cuántos equipo mixtos había y queríamos saber quiénes eran para saber con quiénes nos enfrentaríamos al día siguiente, pero sólo pudimos percatarnos de algunos por lo que la competencia sería una sorpresa.

Sábado 17 de febrero.

A las 3am sonó la primera alarma para empezar a despertarnos, pero fue hasta la tercera que nos levantamos Gaby y yo para alistarnos. Conforme iban transcurriendo los minutos se empezaba a escuchar agua cayendo de las regaderas y cuando dieron las 4 de la madrugada nos enfilamos hacia el lobby para reunirnos con las chicas de nuestro equipo, entregar nuestra llave y comer alguna fruta mientras esperábamos a Jonás.

87b17c67-706c-4fef-a013-71cf927398d3

En la línea de salida.

Después de un rato y ya con Jonás a nuestro lado partimos a nuestra camioneta y nos enfilamos junto con Ricardo (nuestro piloto) hacia el punto de salida. Fuimos de los primeros equipos en llegar y pudimos ver como los demás equipos iban llegando y se iban alistando. En nuestro equipo Regina había decidido ser la primera en empezar, por lo que empezó a calentar junto con otros corredores mientras llegaba el momento de salida.

El disparo se dió a las 4:45 de la mañana y todos los corredores salieron volando por lo que en un par de minutos todos estábamos en nuestras camionetas dirigiéndonos al siguiente punto de relevo, pues los organizadores de SAV recomendaron que los primeros 3 puntos se corrieran conforme a el libro negro, debido a los vehículos. De ahí que Ricardo se apresuró y pudimos echarle porras no sólo a Re sino a todos nuestros amigos. El ambiente era increíble y mientras esperábamos a que llegaran Sil empezó a calentar y los demás nos fuimos rápidamente al baño pues los nervios se apoderaron de nosotros y regresamos justo segundos antes de Re pues todos volaron en esa bajada y lograron hacer PR en 5kms.  Nuestro segundo relevo sería Silvia que salió decidida y segura de lo que haría, mientras tanto la cara de Re lo decía todo, estaba encantada y nos comentó que se sintió famosa por unos minutos, ya que todos les aplaudíamos mientras pasábamos a su lado. Conforme íbamos avanzando les íbamos echando porras a los corredores y más al ver lo difícil que estaba ese segmento, pues eran muchas subidas, Sil se aventó ese tramo como toda una guerrera y le cedió el turno a Jonás quien iba a rifarse la parte de “trail” que había.  De la misma forma fuimos avanzado en la camioneta pero en esta ocasión ya no vimos a nuestro corredor y decidimos llegar al punto de cambio pero después de un rato y al ver que no llegaba nos fueron diciendo otros corredores que no lo habían visto y que probablemente se había perdido pues a varios les había ocurrido, entonces decidimos regresar, preguntar y buscarlo. Como estaba oscuro nos empezamos a preocupar, temíamos que algo le hubiera pasado, sin embargo dimos con él unos minutos después y al verlo Gaby se bajó en friega para hacer el cambio y correr mientras que Jonás se subía y nos contaba que efectivamente se había perdido y que había tenido que hacer una escala técnica. Él sentía que nos había fallado pero le respondimos que no se preocupara que a muchos les había pasado y que ahorita recuperaríamos lugares.

Decidimos parar en el mismo punto en el que originalmente íbamos a esperar a Jonás para seguir con el plan y debo confesarles que tenía un poco de miedo pues era mi turno y no sabía cómo iba a responder mi pierna, pues era mi primer carrera después de 6 meses de haber estado en la banca, así que no sé si la adrenalina o la situación por la que estábamos pasando que en cuanto Gaby chocó mi mano despejé mi mente y me enfoque en correr y ver en donde pisaba pues todavía estaba un poco oscuro aún y cuando empezaba a amanecer. Esos kilómetros marcaban el comienzo de una nueva etapa por lo que al subirme de nuevo a la camioneta me dije de aquí para adelante Tania.

Poco a poco fuimos recuperando posiciones y siempre nos íbamos echando porras, estábamos felices y con el transcurso de los relevos nos fuimos percatando de quiénes eran equipos mixtos.

Era impresionante la buena vibra de los demás equipos, apoyándonos, chocando nuestras manos y animándonos a seguir cada vez que corríamos. En lo personal me emocionaba ver a mi equipo dando su mejor esfuerzo y verles su cara de satisfacción al subir a la camioneta.

Ricardo hizo un grandioso trabajo, siempre estuvo al pendiente de nosotros, nos cuidó, motivó, guió e impulsó a luchar en todo momento, incluso cuando el equipo rival con el que nos aventamos la disputa por el “liderazgo”, (eso es lo que pensábamos)  prácticamente todo el recorrido ya se nos había adelantado sospechosamente un gran tramo. En ese momento nunca nos desesperamos y fue cuando decidimos replantear bien la estrategia y luchar con todo. Poco a poco fuimos recuperándonos y acercándonos a ellos hasta que se dió el grandísimo rebase, pero decidimos no aflojar y seguir así hasta terminar.

La adrenalina estaba con todo y decidimos ir por el equipo femenil puntero, que aunque no era nuestro rival queríamos ganarles y ellas también decidieron entrarle a la pelea. Hubo un momento en el que llegamos a una intersección y vimos que su corredora había tomado camino contrario y al haber confirmado que estaban en dirección contraria no lo dudamos y les gritamos a sus compañeras que se había equivocado su corredora, mientras que nosotros seguíamos nuestro camino, pues ante todo está el compañerismo.

En ese segmento las subidas estaban súper rudas, pero aun así seguíamos dándolo todo. Conforme íbamos avanzando las distancias que hacíamos eran más pequeñas pero a ritmo, con la finalidad de ir conservando y/o aumentando la distancia respecto a los demás equipos.

Del último trayecto sólo recuerdo que subíamos y bajábamos, ya no nos preguntábamos en cuál kilómetro íbamos, todos estábamos enfocados en lo que hacíamos y con mucho entusiasmo de dejarlo todo en cada zancada, pues nuestro equipo nos respaldaba en todo momento con palabras de ánimo.

También recuerdo que me tocó la última subida y de ahí fue todo de bajada hasta que dimos a la izquierda para entrar a Rancho Avándaro. Y llegando a el punto en que podían bajar todos los corredores del equipo, sin duda alguna lo hicimos y nos enfilamos unos delante de otros sonriendo, porque habíamos quedado que el que todavía tuviera fuerzas cerrara y así es como después de poco más de 9 hrs y 15 minutos llegamos a la meta los 5.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Al pasar la meta me fue inevitable gritar y saltar como loca, nuestros amigos de Dromo nos recibieron de una grandiosa forma y en cuanto cruzaba cada uno de nosotros ese arco nos abrazábamos, pero fue hasta que estuvimos los cinco que nos fundimos en uno sólo y nuestros brazos se elevaron, estábamos muy satisfechos de nuestro desempeño. Las felicitaciones no se hicieron esperar y nos enteramos que habíamos quedado en segundo lugar de mixtos, mientras que felicitábamos a nuestros demás compañeros y amigos.

Fue difícil resumir en unas cuantas líneas todo lo vivido en esos 120 kilómetros pues atravesamos muchas sensaciones y momentos (frío, calor, sed, dolor de estómago, paradas al baño, risas, música, porras, comida, confusión, diversión, medicina, alegría, temor, fuerza, perros, paisajes increíbles, felicidad, unión, etc.). Sin embargo después de haber escuchado un poco de las historias de otros equipos puedo decir que STARZ nunca se presionó, dejamos que todo fluyera y que nuestra vibra nos llevara de Ixtapan de la Sal a Valle de Bravo de la mejor forma posible.

Gracias Silvia, por reclutarme en tu equipo, apreciarme tanto y sacar tu lado guerrero aún y cuando te lastimaste la espalda el viernes. A ti Re por confiar siempre en el equipo, tener esa visión de triunfar y por siempre echarnos porras. A Jonás y a Gaby un agradecimiento enorme por ponerse la camiseta del equipo en tan poco tiempo, me demostraron que los amigos están presentes siempre.

STARZ se la rifaron y brillaron de una forma inigualable y quien dice que en una de esas nos reunimos el próximo año.

Fotos: Eduardo Valdés, Desiree Nelles,  Jonathan Vera, Silvia Zarate y Alejandro Márquez.

Para México

comments 2
Berlín / Correr / Dromo / Lesiones / Major / maratón / Mente
DSC_0645

Puerta de Brandemburgo.       Foto: @eduardov

Hace más de un mes de haberse corrido el maratón de Berlín, sin embargo apenas pude escribir lo que viví.

Enojo, frustración, impotencia y tristeza son algunos de los sentimientos por los que atravesé conforme se acercaba el día del maratón después de haberme lesionado. Una semana antes del evento había tomado la decisión de no correr el maratón y de acudir como porra, sin embargo días antes de partir tembló en nuestro país el cuál movió nuestros planes y sentimientos. En mi caso, al saber la magnitud de lo ocurrido me sentía mal de irme y dejar a mi país en tal situación, sin embargo los planes y gastos ya estaban hechos así que creí que la mejor forma de rendirle tributo era correr ese maratón y dedicárselo.

24 de septiembre 2017

Una mañana fría y lluviosa era el escenario con el que amanecíamos y con el que tendríamos que recorrer esos 42.195 km; sin embargo el clima no fue un factor para que el ánimo decayera entre Jonas, Lalo, los Gabos y yo; el día había llegado y lo veíamos reflejado en las caras de los corredores que nos topábamos en el metro.

Al llegar a la puerta de Brandemburgo no sabíamos lo que iba a suceder en las horas siguientes lo único que teníamos bien claro era que cruzaríamos esa puerta para llegar a la meta.

Después de unas fotos y desearnos lo mejor nos dirigimos a nuestros respectivos corrales de salida y fue en ese momento al verme sola cuando sentí por primera vez miedo, no sabía si podría terminar el maratón, pero duró poco ese sentimiento al dar los primeros pasos después del disparo de salida y al recordar el por qué de mi decisión.

Así es como comenzó Berlín y cada vez que veía una bandera de mi país entre la porra o cuando me cruzaba con algún paisano los animaba con un ¡Vamos México!. Y fue poco antes del kilómetro 10 cuando me alcanzó Lalo, me dijo: ¡Venga México! y me sonrió. Corrimos unos metros juntos, le dije que estaba bien y que siguiera; segundos después lo ví alejarse y no pude evitar sonreír hasta concentrarme en mantener un ritmo tranquilo.

Los kilómetros transcurrieron rápidamente entre sonrisas, porras y chocar las palmas de los niños, cuando menos lo pensé ya estaba en el kilómetro 20 y después me ví cruzando el medio, pero fue hasta el kilómetro 26 cuando empecé a sentir una leve molestia por lo que bajé un poco más el ritmo sin embargo me echaba porras y trataba de enfocarme en la gente que estaba apoyándonos pero lamentablemente el dolor iba en aumento, mi cuerpo me estaba diciendo que mi carrera había terminado así que lo escuché, lloré un poco y paré en el km 30 pero mi corazón y mis ganas me pedían cruzar esa meta así que decidí caminar sin importar el tiempo.

FullSizeRender (1)

#CrewLove Foto: @nell0k

Recuerdo a la gente animándome y preguntándome si estaba bien, yo les sonreía y agradecía cada muestra de su apoyo, así es como llegué al km 36 y ví a una porra muy grande de los crews de Berlín (Entre ellos Run Pack Berlin y Berlin Braves). Un chico al verme caminando se acercó a mi y me dijo que no llorara, que maratones había muchos y que yo era más fuerte y que llegaría a la meta. Sus palabras fueron muy sinceras tanto así que todavía las recuerdo.

Seguí mi camino lentamente hasta llegar a una zona de masajes donde María (compañera Dromo) al verme sentada en una camilla se acercó y me preguntó que podía hacer por mi, a lo cual le contesté entre sollozos: ¡Llega a la meta! Me abrazó y me dijo eres mi héroe.

Isa apoyándome en plena ruta.

Isa, apoyándome en plena ruta.

Después de esto seguí mi camino hasta toparme con Isa y Carlos ( nuestra porra), los cuales al verme corrieron hacia a mi, me abrazaron y me pusieron sus chamarras, me preguntaron si quería continuar y les dije que sí, que tenía que llegar a la meta, no lo dudaron y me acompañaron esos últimos kilómetros, no paraban de darme ánimos y sacarme sonrisas. Me dijeron que podían cargarme yo les respondí que así no contaba que tenía que terminarlo con mis propios pies, les pregunté por mis compañeros y amigos, y al intentar caminar rápido me decían que no había prisa.

Minutos después estando a unos metros de la puerta de Brandemburgo me dijeron que cruzándola me esperaba la meta y que escuchara cómo la gente me estaba aplaudiendo. Tenían razón  la meta estaba ahí e Isa me dijo levanta la cara, eres una guerrera, lo lograste. Con ellos y con los brazos a lo alto crucé la meta y fui muy feliz pese a todo; había terminado un maratón más y esa medalla era para mi México lindo.

Así, agradecida con la vida por haberme permitido vivir un maratón más, les expreso mi infinita gratitud a mis amigos y a Lalo que me esperaron sin importarles el frío y el cansancio (Flaco tendremos revancha, estoy segura de ello).

A mis pacers de lujo Isa y Carlos, gracias por buscarme, acompañarme y marcarme el ritmo esos últimos kilómetros. ¡Se rifaron!

A  Mau y María por sus palabras y muestras de cariño en la ruta.

A mis amigos, equipo, papás y hermana por despertarse en la madrugada a echarnos porras sin importar la distancia.

A todos ellos les pido una disculpa por espantarlos un poco pero que esperaban de una loca apasionada y aferrada que busca cumplir sus promesas y sueños.

Berlín, no tenía planteado correrte así, pero me hiciste más fuerte y gracias a ti pude saber lo grande que es la voluntad.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Correr es un deporte en equipo.

Deja un comentario
Correr / Dromo / team work
IMG_6980

DROMO RUN CREW

Hace poco más de un año dejé de ser una corredora “solitaria” y decidí integrarme a un equipo hasta llegar a DROMO y hoy por primera vez participamos en la carrera G15k en la categoría de crews y tuve la fortuna y privilegio de ser una de los 6 integrantes (flechas) que representarían a DROMO.

A las 5:40 am nos reunimos en la fuente de Tláloc para calentar un poco, tomarnos fotos y contagiarnos de energía, debo de admitir que estaba más nerviosa de lo normal ya que sentía una gran responsabilidad pues tendría que realizar una buena carrera, no quería defraudar a mi equipo, quería entregar lo mejor para que vieran de que está hecho Dromo.

Minutos después las flechas del equipo (Regina, Silvia, Coco, Arqui, Edu y yo)  nos fuimos acercando al bloque de salida de los equipos para hacer los últimos movimientos de calentamiento para finalmente desearnos lo mejor y arrancar después de cantar el himno nacional.

IMG_6990

Regina, Arqui, Silvia, Edu, (yo) y Coco.

Conforme fueron transcurriendo los kilómetros, nos fuimos separando, cada uno fue agarrando su ritmo y tratamos en todo momento de apoyarnos, no sólo entre nosotros cuando nos llegábamos a ver sino con los demás compañeros del equipo… Esa energía es lo más increíble que uno puede agradecer pues te impulsa a seguir dando lo mejor. 

En la ruta pude ver a Felipe, (un crack del equipo que hasta ayer era uno de los seleccionados para representarnos pero por una lesión decidió no arriesgar al equipo y ceder su lugar a Edu, otro gran corredor) a unos cuantos metros adelante y me propuse seguirlo hasta que lo tuve a unos pasos y de ahí decidí no soltarlo por lo que nos fuimos juntos casi toda la ruta, trabajamos en equipo aún y cuando no intercambiamos casi palabra alguna, pues él me iba jalando y motivando a dar lo mejor.

IMG_6974

Disfrutando la compañía de Felipe

Esto es lo bello de correr en equipo, no necesitas palabras para sentir la conexión con los demás y eso es lo que ha hecho que DROMO sea el gran equipo que es hoy en día… no hay rivalidad, hay admiración, compañerismo, entrega, trabajo y disciplina, eso es lo que pretendemos como equipo: impulsar y motivar no sólo a los nuevos integrantes sino a toda la comunidad corredora. Creemos que el trabajo en equipo nos lleva a cumplir nuestros sueños y a ser mejores personas.

Y así en equipo es como las flechas de DROMO logramos subirnos al segundo lugar del podio y a pesar de que no pudimos compartir escenario con todo el equipo, sentimos y vimos su buena vibra, emoción y felicidad. Equipo, ganamos TODOS!!

IMG_7019

Felicidades por sus tiempos y vamos por mejores cosas que esto apenas comienza.

Nota: Muchas gracias al magnífico cheer squad que estuvo apoyándonos a todos, se rifaron cañón!!! Eso también es trabajo en equipo. 

Corriendo al otro lado del mundo.

comment 1
Asia / Correr / Major / maratón / Tokyo

El sueño de la mayoría de los maratonistas es completar los 6 majors (Chicago, Boston, Nueva York, Berlín, Londres y Tokio), en mi caso no es la excepción, sin embargo cuando apliqué para el sorteo de Tokio no creí quedarme, pero así fue, por lo que tuve que seguir entrenando fuertemente después de haber corrido el maratón de Toronto en octubre pasado para lograr un buen resultado.

Tokio sería el primer maratón en el que entrenaría siguiendo por completo todo el proceso del plan de mi entrenador, desde la base, fuerza, técnica y velocidad, lo cual disfruté muchísimo, él me hizo ver lo que soy capaz de hacer.

24Tokio

Fher se encarga de hacer la magia.

Cada lunes esperaba el programa semanal y siempre me sorprendía de los ritmos que me mandaba. Fher fue mi guía para estar preparada al 100% para enfrentar mi sexto maratón; siempre estuvo al pendiente de mis dudas, incertidumbres y locuras. En esta ocasión por primera vez corrí un medio maratón (Veracruz) para saber las condiciones en las que llegaría al maratón y nos fue bien. ¡Qué lindo se corre en el malecón jarocho!.

Miércoles 22 de Febrero, el sueño comienza.

Con casi 4 meses de entrenamiento y después de 14 horas de vuelo llegamos a Tokio, no sin antes vernos sorprendidos por el majestuoso monte Fuji, el cual se nos apareció unos segundos en nuestro camino hacia el hotel; segundos que fueron suficientes para que se me volcara el corazón y para saber que sería un grandioso viaje.

Al día siguiente ya recuperados un poco del vuelo, fuimos a la expo a recoger nuestro número Lalo, Santi, Sergio, Carlos y yo, nos tomamos nuestro tiempo para recorrerla, tomarnos fotos y comer un poco. Pese a que no nos encantó por la falta de la presencia de grandes marcas salimos contentos y emocionados de saber que sólo faltaba un par de días para la gran fiesta.

El viernes después de trotar un poco y desayunar nos fuimos de tour los cinco junto con la mamá de Santi a conocer algunos de los atractivos turísticos de los “barrios” principales de la ciudad. Por la noche Lalo y yo acudimos a uno de los eventos que tenía programado el crew AFE Tokyo, los cuales nos recibieron muy bien y se sorprendieron al ver que veníamos de tan lejos. Ahí coincidimos con integrantes de Parkdale Roadrunners y Black Roses NYC con los cuáles corrimos 5kms en el barrio de Shibuya acompañados de música y de otros integrantes de diversos equipos del mundo.

El sábado decidimos salir a caminar para despejar nuestra mente y todo transcurría muy bien hasta que llegaron 2 videos de amigos muy queridos y locos los que hicieron que se me salieran las lágrimas y me quebrara. Gracias Gabo y Alex (aka “el Tío”) sus palabras significaron mucho.

Por la tarde nos reencontramos con Lea (corredora del crew East Laurier de Montreal) ya que al enterarnos de que ella también correría el maratón pensamos que sería un buen momento para vernos después de haberla conocido en octubre. Para terminar el día cenamos los Dromo Tokios (Santi, Lalo y yo) en compañía de Sergio y los papás de Santi para hacer la última carga de carbohidratos.

Domingo 26 de Febrero, hoy es el gran día.

Decido levantarme finalmente de la cama a las 5am para empezar a alistarme, checar algunos mensajes y revisar que no se nos fuera a olvidar nada. El tiempo transcurrió rápidamente y a las 7am bajamos para reunirnos con nuestros amigos, pero Lupe nos avisa que ellos ya abordaron un camión, por lo que nos formamos en otro, para que nos llevara al lugar de salida. Todos los pasajeros eran italianos, al parecer nos habíamos colado en un camión de algún tour, sin embargo las sonrisas estaban presentes pues todos estabamos ahí para realizar el mismo sueño: Correr el maratón de Tokio.

El trayecto fue breve, tan sólo unos minutos habían transcurrido cuando empezamos a descender del autobús para dirigirnos a nuestro corral de salida, no sin antes pasar por una zona de seguridad en la que únicamente teníamos acceso los corredores. Mientras caminábamos llegué a pensar que ya no veríamos a nuestros amigos, sin embargo en el guardaropa tuve la suerte de topármelos y después nos encontramos con Lalo que había ido a dejar sus cosas al camión que le habían asignado. Estando ya todos juntos fuimos a buscar algo para comer y todos concordamos que el clima era genial, estaba fresco pero sin hacer mucho frío. La espera fue muy breve, pero en ese tiempo pudimos ver muchos corredores disfrazados, desde el que llevaba un simple gorro de oso hasta un samurai, una berenjena y varios Mario Bross.

Cuando faltaban tan sólo un par de minutos para el cierre de corrales nos deseamos suerte los Dromo Tokios para partir hacia nuestros respectivos corrales de salida. Ya estando en el mio comencé a calentar un poco mientras la ceremonia de bienvenida transcurría y de un momento a otro empezamos a avanzar más hasta escuchar finalmente el tan ansiado disparo de salida, momento en el que las piernas de todos los corredores se pusieron en marcha al mismo tiempo que ponían a andar su reloj y alzaban la mirada al cielo para ver como papelitos blancos en forma de corazón caían desde lo más alto.

Los primeros minutos fueron conflictivos, debido a que el camino se hizo estrecho apenas unos metros delante de la línea de salida, posteriormente siguió una bajada pronunciada en la que te ibas casi codeando con el de al lado, sin embargo se percibía la emoción en todos los corredores, algunos de ellos muy rápidos, no sabías distinguir si eran los que iban por 10kms o por el maratón completo, motivo por el cual decidí no presionarme y conservar el paso pues la estrategia marcaba correr 5 segundos arriba del ritmo indicado, pero cuando mi reloj marcó el primer km el ritmo que registraba era arriba de 6 minutos, lo cuál me conflictuó un poco pues sentía que ibamos rápido así que decidí mantenerme otro km más pero al ver que marcaba más o menos lo mismo recordé que habría pacers de 3hrs por lo que decidí alcanzarlos para que fueran mi referencia. Ya estando en el bloque me percaté que había varios pacers del mismo tiempo, lo cuál era muy bueno ya que el grupo era bastante grande por lo que en algunos momentos te encontrabas en medio, atrás o hasta adelante, sobre todo al pasar por las zonas de hidratación.

03Tokio

Con el bloque de 3:00 hrs

Conforme fueron transcurriendo los kilómetros pude confirmar que el nivel de los corredores de mi bloque era muy bueno, pues no nos despegábamos y la mayoría eran hombres; y así permaneciendo juntos y teniendo de compañero a un corredor vestido de sirvienta pasamos por el imponente Kinryū-zan Sensō-ji, (templo budista más antiguo de Tokio) aproximadamente en el km15 para seguir juntos hasta el kilómetro 21, pero fue hasta el km 25 entre Gambares!! y aplausos en el que decidí separarme del grupo para llevar mi propio ritmo.

05TokioHasta ese momento sólo me topé con un par de mexicanos a los que les grite: ¡Vamos México!, y algunas banderas de nuestro país entre la gente, sin embargo agradecía cada “Gambare” que nos echaba la porra nipona a nuestro paso, algunos se emocionaban y nos daban su mano para tocarla, pero el shot de energía más grande me vino al escuchar un: ¡Vamos Tania!; sin detener el paso pude voltear y comprobar que era Iván y mi hermana que estaban del otro lado de la acera esperándome para echarme ánimos para seguir, yo les respondí con un grito de ¡México! mientras que sonreía y aceleraba el paso pues sabía que en el retorno me los encontraría nuevamente, así que continúe pero aún faltaban más de 10 kilómetros por lo que decidí recuperar mi paso y seguir disfrutando la fiesta hasta que en el km 35 aproximadamente me gritan varios chicos ¡DROMO!, sí, eran los chicos de AFE Tokyo que se encontraban animando a los corredores, yo les respondí con sonrisas y levantando mis brazos … se siente muy lindo que griten el nombre de tu equipo y sé que esto no lo leerán pero les agradezco mucho ese gran momento.

Pasando el kilómetro 40 me vuelvo a topar con mi hermana e Iván que me gritaban a todo pulmón, por fin me pude acercar a ellos para que me dieran la bandera de México que traían para correr con ella los últimos kilómetros.

Con paso firme, alegre, sonriendo y portando con orgullo la bandera llegué a la meta con el reloj marcando 2:56:38El sueño se había cumplido: Cruce el mundo para correr un maratón …. y no sólo eso, terminé haciendo mi mejor marca, estaba incrédula de lo que había pasado, pero ahí estaba un reloj que me comprobaba que era cierto, entonces poco a poco continué avanzando, miraba el reloj, me tomaba fotos hasta que me encontré con un tico con el que corrí en el bloque de 3 horas, me felicitó y me dijo que corrí muy bien y que él ya no me pudo seguir el paso cuando lo invité a seguirle dando. Después de esto pasé a recoger mi bellísima medalla, no podía dejar de verla y darle besos, pero seguí tomando fotos y les escribí a mis papás y a el equipo un ¡Sí se pudo!, mientras esperaba con ansias la llegada de mi corredor, con el cual pude fundirme en un abrazo después de unos minutos y festejar juntos este grandioso logro que tanto habíamos anhelado.

Posteriormente nos topamos sorpresivamente con Lea y Carlos, nos felicitamos y empezamos a intercambiar opiniones y experiencias, pero fue hasta el hotel donde nos pudimos reunir toda la banda y celebrar con una hamburguesa y cervezas nuestro triunfo, pues pese a los resultados que obtuvo cada uno logramos conquistar Tokio.

Y como es costumbre no puedo terminar mi reseña sin agradecer así que empecemos: Este maratón no hubiera sido posible sin el apoyo de todo el equipo DROMO, no sólo por estar al pendiente de toda nuestra travesía en el maratón, sino en cada entrenamiento. A Sindo por ser el líder del grupo y animarse a reunir a tantos locos, apasionados y atascados en un mismo equipo, pero sobre todo por creer en uno… Barbón has creído en mí desde el momento en que nos topamos en Boston hace casi 2 años, y desde ahí no te cansas de contar nuestra historia e inspirarme a volar alto y si en ocasiones me llegas a percibir un tanto distante es por el respeto y admiración que te tengo, pero el cariño ahí está que no te quepa duda.

Fher, gracias por no presionarme y simplemente confiar en el trabajo que realizamos en conjunto, pero tengo que reconocerlo siempre has sido tan certero en tus predicciones que aunque yo te llegue a llamar loco hemos logrado conseguir y superar ese resultado, así que vamos por más.

Papás, gracias por seguir apoyando mis loqueras y estar al pendiente de ellas, a Karen e Iván por ponerle pausa a la fiesta un momento para ir a echarnos porra y vivir nuevamente un maratón con nosotros. A mi abuelito Enrique por decirme que siga viajando y corriendo por el mundo y sobre todo por aconsejarme para que aproveche todas las oportunidades que se me presenten pues no sabemos si volverán a suceder. A mi abuelita Amelia que siempre está al pendiente y me envía buenos deseos y felicitaciones por cada logro conquistado muchos besos y abrazos.

A toda la banda de “Los sobrinos” no sólo por aguantarme, aunque sé que a veces les da ganas de bloquearme pero en serio gracias por creer, confiar, celebrar, compartir su tiempo y demostrarnos su cariño a Lalo y a mi siempre. Chicos estuvieron presentes en esos 42.195 km los queremos muchísimo, gracias por su amistad y buena vibra, logramos sentirla en cada zancada que dimos en esa maravillosa ciudad.

16Tokio

Otro maratón más juntos 🙂

A ti flaco por luchar y ser mi cómplice en todo momento. Siéntete feliz por ese BQ que lograste, sé que ibas por un poco menos de tiempo pero muy pocos logran en tan poco el gran avance que tú has cosechado, eres un campeón y estoy muy orgullosa de ti.

Por último les aconsejo a todos los corredores que tengan un maratón o carrera en puerta a que salgan a disfrutar lo que tanto les gusta: CORRER … olvídense por un momento del reloj, sólo déjense llevar por toda esa energía y dejen que todo fluya, aliméntense de las porras, agradezcan el estar presentes y sonrían que el maratón para mi es una fiesta.

Maratón con dedicatoria especial

comments 9
#stwm / maratón / Toronto

Entre mayo y junio de este año Lalo y yo decidimos correr el Scotiabank Toronto Waterfront Marathon, después de que Sindo nos lo recomendara. Sería nuestro primer maratón que realizaríamos siguiendo por completo un entrenamiento formal y formando parte de un equipo en el que muchos de sus integrantes también lo correría, lo cual fue retador, motivante y entusiasta. El equipo Dromo que se formó mes y medio antes de la gran fecha fue grandioso, nos complementamos, motivábamos  y trabajábamos en equipo siempre, lo cual era un aliciente para dar todo en cada entrenamiento.

Conforme fue acercándose la tan anhelada semana de maratón, los nervios, ansiedad y entusiasmo se hacían presentes en el equipo, ya queríamos irnos y correr esos 42.195 km pero teníamos que contenernos y esperar hasta el 16 de octubre, pues dejaríamos todo en esa ciudad ya que para eso nos estábamos entrenando.

Una semana antes de partir fui a mi último masaje de fisioterapia y lo que nunca me había ocurrido sucedió, una fuerte contractura en las bandas, sufrí mucho y lloré no sólo por el dolor que me causaban sino por estar a tan sólo una semana de la gran fecha, temí no llegar bien, me enojé conmigo por haberme deshidratado en la última larga, por preferir no beber electrolitos sólo porque el sabor no me gustó en ese momento, por no dormir bien y estresarme más de lo normal… En fin ese día me sirvió de catarsis y de lección, así que lo que quedaba era aplicarme y darme diario masajes 2 veces al día, tomar electrolitos y agua, medias de compresión, alimentarme bien y dormir.

El jueves 13 llegó y no como lo había soñado, pues esa ansiedad se vio apagada un poco ya que un día antes nos habían avisado que mi abuelito materno se encontraba muy enfermo por lo que me fui con ese pendiente, mis papás me decían que no me preocupara que me mantendrían al tanto de la situación. Así que acompañada de Lalo y pidiendo que todo saliera bien abordamos ese avión que nos llevaría a Toronto, decidí que ese maratón tendría dedicatoria especial a mi abuelito Juan.

El viernes por la mañana por fin estando en Toronto nos reunimos con nuestros amigos de Dromo y partimos a desayunar para seguir con nuestra carga de carbohidratos, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de nuestra amiga y gran nutrióloga Gaby, después regresamos al hotel a cambiarnos para ir a recoger nuestro número, ahora sí el equipo de Toronto estaba completo y feliz.

img_3830

Crew Love

El sábado nos levantamos temprano para correr 5kms de afloje con diversos equipos siendo los anfitriones el crew Parkdale Roadrunners, la corridita estuvo rica, agradable, un trote suave y ligero en el vecindario Parkdale. Posteriormente nos fuimos a desayunar para después lanzarnos al cine los Gabos, Lalo y yo para motivarnos con la película Gun Runners, aunque no resultó tan motivante pues la vida de los corredores de Kenya es muy triste, ellos sí van en búsqueda de premios para poder darles una mejor vida a sus familias. Finalmente por la tarde acudimos un rato a la fiesta de carbos del equipo anfitrión puesto que al día siguiente tomaríamos las calles de la ciudad en búsqueda de la conquista de ese maratón.

Domingo 16 de octubre, el día llegó… Amaneció nublado, tal y como se venía pronosticando desde semanas anteriores, nuestra mente estaba preparada para correr bajo lluvia, así que sólo restaba esperar un par de horas para que la fiesta comenzara por lo que nos apresuramos a desayunar para encontrarnos con todo el equipo para partir juntos a la línea de salida, no sin antes calentar, tomarnos las respectivas fotos del recuerdo y desearnos lo mejor.

La mayoría tuvimos la fortuna de salir en el primer bloque por lo que pudimos ver de cerca a los corredores elite, es impresionante la fortaleza, concentración y energía que irradian… Los Gabos, Lalo y yo no dudamos en gritarle a Julius Arilé en cuanto lo tuvimos cerca, después de haber visto su historia un día antes y nos respondió con un saludo, minutos después se cantó el himno nacional de Canadá, con un sentimiento que nos llegó en lo más profundo para posteriormente dar el anhelado disparo de salida.

Mi propósito era seguir la estrategia que el coach me había enviado por lo que tuve que contenerme para no emocionarme y salir con todo, así que no me importó que me fueran rebasando corredores, yo sabía lo que quería y tenía que apegarme a ello para lograrlo, así que disfruté la compañía de Lalo un par de kilómetros, minutos después la lluvia se dejó venir con un poco más de fuerza, no me agobié, lo único que esperaba era que mis lentes no se empañaran pero como es costumbre me olvidé de ello y no dude en gritarle a cada mexicano que me topaba en el camino y por supuesto a mis amigos y cómplices de Dromo, es la forma en que yo disfruto correr, pues al animarlos termino motivándome más, es un dar y recibir al mismo tiempo.

img_3834

Echando porra / Foto: Emma Alonso

De las partes más bellas de la ruta fue cuando tuvimos de cerca el lago, el agua me hace sentir mayor libertad y frescura, así que la disfruté lo más que pude, en esta parte tuve la fortuna de toparme con un par de mexicanos con los que me fui como 20 kilómetros, me encantó su compañía, pese a no platicar, el sólo sentirlos cerca me impulsaba y trataba de animarlos para que siguiéramos juntos pero lamentablemente no se logró pues se fueron quedando poco antes de llegar al kilómetro 30 que es el punto clave para muchos corredores pues es en donde el cansancio comienza a presentarse.

img_3837

Dromo cheer squad / Foto: Emma Alonso

Pese a que mi reloj no funcionaba sentía que iba llevando bien el ritmo y decidí seguir paso a paso, pensando en que por cada zancada que daba mi abue se sentiría mejor y yo sonreía pues esto es lo que me apasiona, sentir la brisa en mi rostro, la fuerza en mis piernas, el sudor que escurre por mi cuerpo, sentir los latidos de mi corazón, ver el esfuerzo de cada persona, agradecer con una sonrisa cada gesto de apoyo de la porra y voluntarios que salieron pese a la lluvia (las chicas del cheer squad de Dromo se la rifaron).

En el kilómetro 41 aproximadamente había una gran porra del equipo de Parkdale Roadrunners, los cuales nos animaron con todo para dar el último jalón y cerrar con todas nuestras fuerzas lo que quedaba de esta gran aventura. Y así endorfinada de principio a fin y sintiéndome fuerte es como cruce esa meta y agradeciendo por permitirme darle tributo a mi abue y de qué forma, al cronometrar 3:03:40 superando por mucho mi mejor marca, lo cual sigo sin creer, pues cuando el viernes previo a la carrera el coach me dijo que iba por 3:07 pensé está loco, no creo lograrlo y claro que tenía razón superé su pronóstico, y así con una sonrisa en el rostro caminé hacia la salida, estiré un poco y me senté a esperar a mis amigos para festejar juntos nuestros logros y compartir nuestras vivencias.

Toronto me marcó de una grata forma y me dejó lecciones, aprendí a alimentarme correctamente (Alex, ¡ya soy fan de la avena!), a cuidar mi cuerpo, a disfrutar cada entrenamiento, a compartir alegría y muchas cosas más.

Quisiera agradecer a cada uno de los integrantes de Dromo pero esto ya se extendió así que chicos gracias por compartir entrenamientos, sufrimientos, anhelos, nervios, sonrisas, satisfacciones, compañía, palabras de aliento y buenos deseos en todo momento. Somos un gran equipo y sé que esto es el inicio de muchas cosas grandes que sucederán porque cada uno aporta algo a la esencia de este gran grupo.

Por último, a mi familia les doy las gracias, pues su apoyo incondicional ha sido clave importante para poder lograr cada una de las metas que me he planteado,  a mi tío Sergio por seguir mis entrenamientos y aconsejarme, a mis abuelitos paternos que siempre me mandan sus buenos deseos un beso, a ti Lalo por dejarte envolver por esta locura que es correr y compartirla a mi lado y a ti abuelito Juan que le sigues echando ganas para recuperarte. Mi mayor premio fue escuchar tu voz al regresar de mis vacaciones y como te lo dije esta medalla te pertenece, te quiero y ¡no te rindas!.

img_4549

Para ti abuelito

 

 

¿Por qué repetir Boston?

comment 1
Boston / Correr / Major / maratón

El tiempo pasa rápido, muy rápido… me inscribí en septiembre y hace apenas unas semanas corrí el Maratón de Boston por segunda ocasión y volví a enamorarme. ¿Por qué? Son varias razones:


1) Había escuchado a muchos corredores decir que participar en una carrera por segunda vez permite pulir algunos “errores” cometidos en la primera ocasión. Para mí, el primer aspecto a resolver fue no pasar frío antes; por ello, vestí pants y chamarra durante la parte previa al maratón en caso de que el clima fuera tan frío como el del año pasado.

2) Su ruta es demandante pues tiene muchas subidas y bajadas a lo largo del trayecto, unas más pesadas que otras. Esto, por supuesto, es muy atractivo.

Boston Strong

3) Boston es una ciudad mágica, loca, entusiasta y comprometida con el deporte. A toda hora encuentras gente corriendo por doquier, lo cual inyecta energía positiva e invita a salir a correr. Esto, sin duda, aumenta el día del maratón ya que la gente sale para apoyar a los corredores. Para los habitantes, el evento es una fiesta cuyos invitados de honor son los corredores, ¡qué afortunados somos al escuchar sus porras, chocar las palmas de las manos, recibir sus pañuelos, agua, dulces y demás regalos que nos brindan de manera constante durante el trayecto. Parece que ellos también anhelan que lleguemos a la meta.

4) Es una carrera en la que únicamente puedes participar si acreditas una marca por debajo de los límites que pide la asociación, por lo que todos los competidores tienen un gran nivel.

Juanson

#TodosSomosJuanson

En esta ocasión, corrí estos 42.195 kilómetros como parte de un equipo, el Juanson Running, al cual me incorporé hace poco más de dos meses y medio, gracias a la invitación de Sindo, a quien conocí el año pasado en este mismo evento. El equipo tiene un gran nivel, lo cual me sirvió para dar lo mejor, llenarme de energía y recuperar el tiempo de entrenamiento perdido por la fascitis plantar que tuve en los meses anteriores. Ellos, sin duda, me ayudaron a dar lo mejor en el maratón.

¿Cómo viví este maratón?

El sábado llegamos a Boston poco después de las 4:30pm, fuimos inmediatamente al hotel para dejar las maletas y posteriormente recoger mi kit, pero los planes no salieron conforme a lo planeado puesto que la entrega de estos era hasta las 6pm por lo que decidimos ir al día siguiente para no estar presionados y disfrutar la exposición.

El domingo camino a la expo tuve la fortuna de ver el momento en el que pintaban los últimos metros de la famosa “línea azul”,  (La línea marca el recorrido de la ruta del maratón). Me emocioné como loca, pero no era la única muchos corredores se acercaron a tomar fotos del momento. Después de ello por fin recogimos mi anhelado número de corredor (me sentí aliviada al tenerlo entre mis manos), recorrimos la expo y nos fuimos a desayunar rápidamente puesto que el equipo Black Roses NYC nos había invitado a los integrantes del equipo Juanson Running a un convivio para intercambiar experiencias y correr un poco para aflojar las piernas previo al maratón.

IMG_6266

Black Roses NYC and Juanson Running Crew

El recorrido que hicimos con ellos fue muy ameno pues en ciertos lugares hicimos paradas para que nos explicaran detalles de la ciudad y/o del maratón.

 

IMG_6602

Carga de carbohidratos

Para terminar el día fuimos a la cena de carbos en el City Hall para hacer la respectiva carga de carbohidratos previa al maratón. Las filas para entrar son enormes, pero vale la pena esperar un poco ya que la comida es rica y sustanciosa. Además puedes convivir con corredores de otros lugares e intercambiar experiencias mientras cenan.

 

Ya en la mañana del gran día estaba indecisa; no estaba segura de qué ropa usar pues el clima se sentía fresco y no quería pasar el mismo frío que el año pasado. Después de unos minutos, opté por un short.

img_1659

Boston Common

Partí al Boston Common con Lalo, quien como siempre me deseaba lo mejor y prometió estar en la ruta para apoyarme. Después de unas cuantas fotos, me despedí y me enfilé a los camiones que nos llevarían a la Villa de los Atletas.

 

Al ver a los participantes recostados en el pasto y tomando el sol naciente, fue claro que esta carrera sería totalmente diferente a la del año pasado. Esto me dio mucho gusto, a pesar de estar vestida para enfrentar el frío. Con una sonrisa en el rostro, “desayuné” un bagel y un Gatorade, y me dirigí a la línea de salida en donde me desprendí de las prendas adicionales que llevaba y empecé a calentar.

Minutos después, entonaron el himno de Estados Unidos y dieron el disparo de salida que provocó que mis piernas se pusieran en marcha de inmediato. Esta vez me tomó más tiempo el poder tomar mi espacio para correr con mayor comodidad pues los participantes íbamos muy juntos, lo cual nos dificultó por momentos poder correr a nuestro ritmo. Por fortuna, después de algunos kilómetros lo logramos y así pudimos disfrutar cada vez más el trayecto y el apoyo constante de la gente. El sol brillaba en todo su esplendor, por lo que tenía que hidratarme en cada puesto de abastecimiento. Esto, por supuesto, no fue impedimento para disfrutar cada zancada y cada grito de “¡Venga México!” que le brindaba a cada paisano que me topé en el camino.

Disfrutando mi maratón

Después del kilómetro 21, traté de prestar un poco más de atención a la acera derecha pues ahí me esperaría Lalo. Unos metros antes, lo distinguí entre la multitud y me acerqué para sonreírle y cargarme de su energía mientras él me gritaba “¡Vamos Tania!”.

Saludando a mi porra 🇲🇽

Con toda esa fuerza, seguí hasta el próximo desafío que enfrenté un poco antes del kilómetro 30: correr con viento en contra. ¡Vaya que fue un reto! Tuve que correr con más fuerza porque sentía que el aire me empujaba de regreso y que intentaba “arrancarme” la gorra. En la recta final pude escuchar los últimos gritos de apoyo de la porra de Juanson a los cuáles sólo pude responderles alzando el brazo pues lo que quería en ese momento era cruzar la meta y así lo hice, sonriendo y agradecida por haber vivido nuevamente este maratón y por haber bajado nuevamente mi marca. Con esa satisfacción recogí mi valiosa medalla y me dirigí con lentitud y cansancio hacia el punto de encuentro familiar para reunirme con el equipo y mi novio. Al llegar me felicitaron, me preguntaron cómo me había ido y me ayudaron a estirar un poco mientras terminaban de llegar todos para posteriormente celebrar merecidamente y recuperar fuerzas con unas hamburguesas que supieron a gloria.

Lo logramos de nuevo!!

¡Gracias a toda mi familia y amigos por apoyarme nuevamente y por estar siempre presentes! Cada uno de los 42.195 kilómetros se los dedico a ustedes.

Por último, agradezco al equipo Juanson Running por acogerme y apoyarme en tan corto tiempo; son unos grandes corredores y todavía me queda mucho por aprenderles.

Un año de grandes lecciones

comment 1
Boston / Chicago / Correr / Lesiones / Major / maratón

El 2015 fue un año mágico que se fue volando, empecé con la preparación e incertidumbre de mi segundo y primer maratón internacional, sí, Boston, del cual les he hablado muchísimo pero no puedo evitarlo me enamoró y de que forma.  
Gracias a él conocí a 2 grandes personas, Sindo y Marisol.A Sindo lo conocí ese día, él me rescató del frío previo a la carrera, no lo dudó y sin conocerme me habló y ayudó, y desde entonces hemos estado en contacto. Gracias guerrero por todas tus atenciones y consejos, espero algún día volar como tú. Y en cuanto a Marisol tuve la fortuna de conocerla en un entrenamiento en el Nevado de Toluca previo al maratón, bastó con saber que correríamos por primera vez Boston, además de la buena vibra para que siguiéramos estando en contacto. Gracias a ella conocí el amor a las montañas al recorrer con ella parte del Iztaccíhuatl (mujer durmiente). 

  
  
El segundo semestre del año fue la parte más difícil para mi, pues por primera vez se presentaron las lesiones, por lo que tuve que sacrificar carreras y entrenamientos para poder recuperarme, pues tenía planeado correr Chicago y lo logré gracias al apoyo de mi familia, mis tíos y mi novio que siempre estuvieron alentándome.    

 
Por todo esto y más gracias 2015, grandes lecciones y sorpresas me diste, algunas de las más importantes escribir, tener paciencia (mucha), escuchar a mi cuerpo y valorar a las personas que se nos presentan en nuestras vidas. Veamos qué nos depara el 2016.

Cuando la mente y el corazón ganan

comments 5
#ChiMarathon / Chicago / Major / maratón

El doctor se mostraba optimista y me decía que podría recorrer la distancia que tenía programada para el maratón de la Ciudad de México; sin embargo, esto no pudo concretarse, pues el dolor en mi pierna seguía presente. Recuerdo lo difícil que me resultaba ir al trabajo en transporte público. Había leído y escuchado que la fascitis es una de las lesiones que comúnmente aquejan a los corredores, pero nunca imaginé lo dolorosa y molesta que sería. A pesar de ello, traté de ser paciente y realizar mis ejercicios diariamente. El 30 de agosto llegó y sólo pude acudir a dicho maratón a echar porras a mi novio, amigos y a todos los corredores. Fuí partícipe de ese maratón de una forma distinta y lo disfruté pues, como corredora, sé el esfuerzo y entrenamientos que hay detrás de esos 42.195 km, así que traté de motivar a cada participante con una palabra de aliento y aplausos. Así pasó ese día y seguía tratando de ser entusiasta pues mi meta era recuperarme para estar al 100% en el Maratón de Chicago.

IMG_20151013_173008540_HDR

#ChiMarathon

Conforme pasaron las semanas veía leves mejoras en la pierna pero empecé a “trotar” casi 3 semanas antes de la fecha esperada. Trotar es un decir pues las primeras veces me sentía como un bebé que empieza a hacer sus primeros pasos. Algunos corredores me decían que no corriera, que descansara, y otros más me daban ánimos. Ahí fue cuando me di cuenta que uno no corre sólo, si bien es cierto que habemos quienes entrenamos sin compañía, los rostros que entrenan en el mismo horario que nosotros se vuelven familiares.

Con el objetivo de recuperarme a tiempo, tomé clases de yoga, bicicleta, ejercicio de core, suaves trotes y rehabilitación hasta que llegó el día de partir con mi novio a Chicago para correr nuestro primer maratón en esa ciudad. Por la noche acudimos a la cena de bienvenida para los corredores mexicanos y suecos en un pabellón del Millenium Park. Ahí logramos platicar con mexicanos e intercambiar nuestras expectativas de la carrera y experiencias. Fue un grato, aunque breve, momento pues ya se empezaba a sentir el ambiente de fiesta.

Con mi papá :D

Con mi papá 😀

La tarde del sábado fuimos a recoger nuestro número y es impresionante ver la cantidad de corredores reunidos en un mismo lugar y compartiendo el mismo objetivo.

Por la noche alisté mi ropa, lentes, reloj, gomitas y geles que usaría al día siguiente y me fui a dormir temprano.

Después de unas horas de sueño, el día había llegado y comencé a arreglarme poco antes de las 5 de la mañana pues el centro de Chicago se encuentra a 1 hora de Streamwood, el suburbio donde viven mis tíos, quienes nos ofrecieron amablemente hospedaje en cuanto supieron que participaríamos. Esto fue una motivación más para mi recuperación.

Llegamos antes de las 6:30 am a Grant Park y pudimos ver cómo, poco a poco, los corredores llegaban. México presenteDespués de tomarnos unas fotos de recuerdo y gritar “México, México” con otros participantes accedí a mi bloque de salida sola, no sin antes abrazar y desearle lo mejor a Lalo, quien saldría en el siguiente bloque. Con una sonrisa y saludando a los voluntarios llegué a mi corral, al que solo habían llegado un par de corredores. Vi el amanecer y esperé mientras hacía algunos estiramientos de forma cada vez más intensa pues la mañana era fresca y mi pierna izquierda lo necesitaba.

Cuando comenzaron a cantar el himno de Estados Unidos, que estaría seguido del ansiado disparo de salida, las caras de ansiedad y emoción se reflejaban en cada corredor: el gran día había llegado.

Así pues comenzó la fiesta. Esta ocasión no llevaba una estrategia o plan a seguir pues mi objetivo era sólo terminar el maratón. El tiempo no me importaba, lo único importante era no lastimarme más. La incógnita seguía sin resolverse: ¿terminaría el maratón?

Conforme recorrí cada kilómetro, me fue claro que no había perdido condición pese a que, en el último mes y medio, mi mayor distancia recorrida había sido de 10km y eso me hizo sentir más cómoda para seguir gozando cada zancada. Esto se disfruta.No paraba de sonreír y el dolor de caballo apareció; sólo disminuí un poco el paso y cerré la boca hasta que pasó. Poco después yo seguía gritando “México” cada vez que me encontraba una bandera de mi país, pues se siente muy lindo gritar y sentir la respuesta de la porra; es una emoción que solo se puede sentir más no describir. Es de esas emociones que se reviven al evocar un recuerdo.

Kilómetros después el calor era muy intenso y yo usaba una playera de manga larga. ¡Ni hablar! No podía hacer más que hidratarme en cada abastecimiento. Entre la multitud, buscaba a mi porra para darles los guantes que cargaba pero no los encontré en el barrio mexicano. Seguí gustosa mi trayecto disfrutando los paisajes y porras.

Después del kilómetro 32 empecé a sentir una punzada en el pie derecho y mucho calor. Después de hidratarme me echaba agua en las piernas para refrescarlas un poco. Así continué hasta llegar al kilómetro 37. En ese punto sentí que iba un poco más lento, lo cuál comprobaba con los pacers que me iban rebasando, pero algo me decía que podía lograr terminar el maratón debajo de las 4 horas, por lo que no me desanimé, aunque debo admitir que los últimos 800 metros se me hicieron muy largos, pero bastó ver la línea de meta para sonreír con todo y levantar los brazos pues había logrado mi objetivo. Terminé ese maratón y le dí gracias a mi pierna pues no me dio molestias.

Llegando a la meta

Llegando a la meta

¡Sí se pudo!

¡Sí se pudo!

Con la cara llena de sal fui a recoger mi tercer medalla en un maratón y al tenerla en mi cuello, el cansancio se fue de mi cuerpo; me sentí viva, feliz y agradecida por no haber escuchado las voces internas que me decían que no lo lograría.

Así me fui al punto de encuentro familiar para esperar a mi porra y a mi corredor estrella para festejar el triunfo. Mientras llegaban, estiré y bailé pues el evento ya era una fiesta. En cuanto ví a mis papás caminé hacia ellos con una sonrisa para darles un abrazo y ellos se sintieron aliviados pues llegaron a pensar que había desertado al no verme en el trayecto.

Mi porra :D

Mi porra 😀

Agradezco a toda mi familia y sobre todo a mis papás quienes, de último momento, decidieron ir conmigo para apoyarme, y a mi tío José y mi tía Toña por recibirnos en su casa y vivir conmigo la fiesta del maratón, pues aún y cuando no logré verlos en la ruta tenía muy presente que ellos estaban ahí, echándome porras. Y gracias también a ti Lalo, mi gran compañero de carreras, lo único que te puedo decir es que ¡sí se puede y vamos por más!

También quiero darle las gracias a mi tío Sergio por sus porras virtuales, consejos y deseos, así como a mi amiga Arse por diseñarme mi lettering: amiga, ¡me encantó!

Regalando sonrisas.

Regalando sonrisas.

Chicago me enseñó a ser paciente y a valorar más mi cuerpo, pues uno como corredor puede exigirse mucho más de la cuenta, así que ahora a cumplir la promesa que le hice a mi pierna: descansar para recuperarme y tomar vuelo para lo que sigue. En una de esas regreso para quitarme la espinita y volar como unos amigos me decían que lo haría, pues esta corredora no se rinde.