Prohibido rendirse

Por primera vez durante una carrera, pensé en las siglas DNF (Do Not Finish); sí, abandonar la carrera. En el km 21 del Split Adidas 30k tuve una molestia en la pantorrilla izquierda a tan solo 9 km de llegar a la meta. Lo que más me dolió fue el hecho de no poder continuar, sobre todo porque corrí los primeros 21 km con buen ritmo y disfrutando el contacto con la naturaleza, así que decidí intentarlo otra vez pero solo pude recorrer un kilómetro más. Esto me entristeció pues en verdad quería seguir; mi mente lo pedía, pero mi pantorrilla gritó fuertemente–¡Es suficiente, necesito un descanso!–, así que me detuve a reflexionar y recordé que esta carrera era parte de mi entrenamiento para el maratón y que no buscaba una marca, que tenía que cuidarme para cumplir mi objetivo principal. Mientras pensaba en todo eso, varios corredores continuaban su camino y me rebasaban. ¡Qué difícil es lidiar con eso! Seguí caminando hasta que mi novio me alcanzó y bromeando me dijo–¡Échale, gordita, venimos a correr!–, a lo que le respondí que no podía seguir, que sentía una molestia y le pedí que continuara, incluso le confesé que pensaba abandonar la carrera a lo cual me respondió–No, vamos a terminarla juntos, aunque sea caminando pero vas a llegar a la meta. ¡No te puedes rendir, tienes que terminar lo que empezaste! ¿A poco vas a abandonar el maratón?–. Esas palabras me bastaron para seguir. La tenacidad, orgullo y fuerza característicos de los corredores, se hicieron presentes en mí y ya no me podía permitir obtener como resultado las terribles letras DNF. En efecto, aún podía seguir, así que caminé los 7 km restantes y, mientras lo hacía, apoyaba al resto de los participantes pues ellos todavía podían correr. Sin embargo, esta vez no iba sola. Mi mejor compañero de carreras iba conmigo.

No importa el cómo, sino el llegar.

No importa el cómo, sino el llegar.

Y, ¿cómo no va a ser el mejor? Él se levanta a entrenar conmigo sin importar si tuvo una semana pesada, soporta mis arranques de desesperación, ve el lado positivo de todo, incluso de aquello que parece “malo”, tiene ocurrencias que me hacen sonreír, y no solo me apoya en todas mis loqueras, sino que también me secunda.

Juntos lo logramos :)

Juntos lo logramos 🙂

A ti, Lalo, te doy las gracias por enseñarme a no rendirme en lo que me apasiona. Así, trotando, llegamos, por primera vez, juntos a la meta.

Esta medalla es para él :)

Esta medalla es para él 🙂

3 comentarios en “Prohibido rendirse

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