¿Por qué repetir Boston?

El tiempo pasa rápido, muy rápido… me inscribí en septiembre y hace apenas unas semanas corrí el Maratón de Boston por segunda ocasión y volví a enamorarme. ¿Por qué? Son varias razones:


1) Había escuchado a muchos corredores decir que participar en una carrera por segunda vez permite pulir algunos “errores” cometidos en la primera ocasión. Para mí, el primer aspecto a resolver fue no pasar frío antes; por ello, vestí pants y chamarra durante la parte previa al maratón en caso de que el clima fuera tan frío como el del año pasado.

2) Su ruta es demandante pues tiene muchas subidas y bajadas a lo largo del trayecto, unas más pesadas que otras. Esto, por supuesto, es muy atractivo.

Boston Strong

3) Boston es una ciudad mágica, loca, entusiasta y comprometida con el deporte. A toda hora encuentras gente corriendo por doquier, lo cual inyecta energía positiva e invita a salir a correr. Esto, sin duda, aumenta el día del maratón ya que la gente sale para apoyar a los corredores. Para los habitantes, el evento es una fiesta cuyos invitados de honor son los corredores, ¡qué afortunados somos al escuchar sus porras, chocar las palmas de las manos, recibir sus pañuelos, agua, dulces y demás regalos que nos brindan de manera constante durante el trayecto. Parece que ellos también anhelan que lleguemos a la meta.

4) Es una carrera en la que únicamente puedes participar si acreditas una marca por debajo de los límites que pide la asociación, por lo que todos los competidores tienen un gran nivel.

Juanson

#TodosSomosJuanson

En esta ocasión, corrí estos 42.195 kilómetros como parte de un equipo, el Juanson Running, al cual me incorporé hace poco más de dos meses y medio, gracias a la invitación de Sindo, a quien conocí el año pasado en este mismo evento. El equipo tiene un gran nivel, lo cual me sirvió para dar lo mejor, llenarme de energía y recuperar el tiempo de entrenamiento perdido por la fascitis plantar que tuve en los meses anteriores. Ellos, sin duda, me ayudaron a dar lo mejor en el maratón.

¿Cómo viví este maratón?

El sábado llegamos a Boston poco después de las 4:30pm, fuimos inmediatamente al hotel para dejar las maletas y posteriormente recoger mi kit, pero los planes no salieron conforme a lo planeado puesto que la entrega de estos era hasta las 6pm por lo que decidimos ir al día siguiente para no estar presionados y disfrutar la exposición.

El domingo camino a la expo tuve la fortuna de ver el momento en el que pintaban los últimos metros de la famosa “línea azul”,  (La línea marca el recorrido de la ruta del maratón). Me emocioné como loca, pero no era la única muchos corredores se acercaron a tomar fotos del momento. Después de ello por fin recogimos mi anhelado número de corredor (me sentí aliviada al tenerlo entre mis manos), recorrimos la expo y nos fuimos a desayunar rápidamente puesto que el equipo Black Roses NYC nos había invitado a los integrantes del equipo Juanson Running a un convivio para intercambiar experiencias y correr un poco para aflojar las piernas previo al maratón.

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Black Roses NYC and Juanson Running Crew

El recorrido que hicimos con ellos fue muy ameno pues en ciertos lugares hicimos paradas para que nos explicaran detalles de la ciudad y/o del maratón.

 

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Carga de carbohidratos

Para terminar el día fuimos a la cena de carbos en el City Hall para hacer la respectiva carga de carbohidratos previa al maratón. Las filas para entrar son enormes, pero vale la pena esperar un poco ya que la comida es rica y sustanciosa. Además puedes convivir con corredores de otros lugares e intercambiar experiencias mientras cenan.

 

Ya en la mañana del gran día estaba indecisa; no estaba segura de qué ropa usar pues el clima se sentía fresco y no quería pasar el mismo frío que el año pasado. Después de unos minutos, opté por un short.

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Boston Common

Partí al Boston Common con Lalo, quien como siempre me deseaba lo mejor y prometió estar en la ruta para apoyarme. Después de unas cuantas fotos, me despedí y me enfilé a los camiones que nos llevarían a la Villa de los Atletas.

 

Al ver a los participantes recostados en el pasto y tomando el sol naciente, fue claro que esta carrera sería totalmente diferente a la del año pasado. Esto me dio mucho gusto, a pesar de estar vestida para enfrentar el frío. Con una sonrisa en el rostro, “desayuné” un bagel y un Gatorade, y me dirigí a la línea de salida en donde me desprendí de las prendas adicionales que llevaba y empecé a calentar.

Minutos después, entonaron el himno de Estados Unidos y dieron el disparo de salida que provocó que mis piernas se pusieran en marcha de inmediato. Esta vez me tomó más tiempo el poder tomar mi espacio para correr con mayor comodidad pues los participantes íbamos muy juntos, lo cual nos dificultó por momentos poder correr a nuestro ritmo. Por fortuna, después de algunos kilómetros lo logramos y así pudimos disfrutar cada vez más el trayecto y el apoyo constante de la gente. El sol brillaba en todo su esplendor, por lo que tenía que hidratarme en cada puesto de abastecimiento. Esto, por supuesto, no fue impedimento para disfrutar cada zancada y cada grito de “¡Venga México!” que le brindaba a cada paisano que me topé en el camino.

Disfrutando mi maratón

Después del kilómetro 21, traté de prestar un poco más de atención a la acera derecha pues ahí me esperaría Lalo. Unos metros antes, lo distinguí entre la multitud y me acerqué para sonreírle y cargarme de su energía mientras él me gritaba “¡Vamos Tania!”.

Saludando a mi porra 🇲🇽

Con toda esa fuerza, seguí hasta el próximo desafío que enfrenté un poco antes del kilómetro 30: correr con viento en contra. ¡Vaya que fue un reto! Tuve que correr con más fuerza porque sentía que el aire me empujaba de regreso y que intentaba “arrancarme” la gorra. En la recta final pude escuchar los últimos gritos de apoyo de la porra de Juanson a los cuáles sólo pude responderles alzando el brazo pues lo que quería en ese momento era cruzar la meta y así lo hice, sonriendo y agradecida por haber vivido nuevamente este maratón y por haber bajado nuevamente mi marca. Con esa satisfacción recogí mi valiosa medalla y me dirigí con lentitud y cansancio hacia el punto de encuentro familiar para reunirme con el equipo y mi novio. Al llegar me felicitaron, me preguntaron cómo me había ido y me ayudaron a estirar un poco mientras terminaban de llegar todos para posteriormente celebrar merecidamente y recuperar fuerzas con unas hamburguesas que supieron a gloria.

Lo logramos de nuevo!!

¡Gracias a toda mi familia y amigos por apoyarme nuevamente y por estar siempre presentes! Cada uno de los 42.195 kilómetros se los dedico a ustedes.

Por último, agradezco al equipo Juanson Running por acogerme y apoyarme en tan corto tiempo; son unos grandes corredores y todavía me queda mucho por aprenderles.

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