Maratón con dedicatoria especial

Entre mayo y junio de este año Lalo y yo decidimos correr el Scotiabank Toronto Waterfront Marathon, después de que Sindo nos lo recomendara. Sería nuestro primer maratón que realizaríamos siguiendo por completo un entrenamiento formal y formando parte de un equipo en el que muchos de sus integrantes también lo correría, lo cual fue retador, motivante y entusiasta. El equipo Dromo que se formó mes y medio antes de la gran fecha fue grandioso, nos complementamos, motivábamos  y trabajábamos en equipo siempre, lo cual era un aliciente para dar todo en cada entrenamiento.

Conforme fue acercándose la tan anhelada semana de maratón, los nervios, ansiedad y entusiasmo se hacían presentes en el equipo, ya queríamos irnos y correr esos 42.195 km pero teníamos que contenernos y esperar hasta el 16 de octubre, pues dejaríamos todo en esa ciudad ya que para eso nos estábamos entrenando.

Una semana antes de partir fui a mi último masaje de fisioterapia y lo que nunca me había ocurrido sucedió, una fuerte contractura en las bandas, sufrí mucho y lloré no sólo por el dolor que me causaban sino por estar a tan sólo una semana de la gran fecha, temí no llegar bien, me enojé conmigo por haberme deshidratado en la última larga, por preferir no beber electrolitos sólo porque el sabor no me gustó en ese momento, por no dormir bien y estresarme más de lo normal… En fin ese día me sirvió de catarsis y de lección, así que lo que quedaba era aplicarme y darme diario masajes 2 veces al día, tomar electrolitos y agua, medias de compresión, alimentarme bien y dormir.

El jueves 13 llegó y no como lo había soñado, pues esa ansiedad se vio apagada un poco ya que un día antes nos habían avisado que mi abuelito materno se encontraba muy enfermo por lo que me fui con ese pendiente, mis papás me decían que no me preocupara que me mantendrían al tanto de la situación. Así que acompañada de Lalo y pidiendo que todo saliera bien abordamos ese avión que nos llevaría a Toronto, decidí que ese maratón tendría dedicatoria especial a mi abuelito Juan.

El viernes por la mañana por fin estando en Toronto nos reunimos con nuestros amigos de Dromo y partimos a desayunar para seguir con nuestra carga de carbohidratos, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de nuestra amiga y gran nutrióloga Gaby, después regresamos al hotel a cambiarnos para ir a recoger nuestro número, ahora sí el equipo de Toronto estaba completo y feliz.

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Crew Love

El sábado nos levantamos temprano para correr 5kms de afloje con diversos equipos siendo los anfitriones el crew Parkdale Roadrunners, la corridita estuvo rica, agradable, un trote suave y ligero en el vecindario Parkdale. Posteriormente nos fuimos a desayunar para después lanzarnos al cine los Gabos, Lalo y yo para motivarnos con la película Gun Runners, aunque no resultó tan motivante pues la vida de los corredores de Kenya es muy triste, ellos sí van en búsqueda de premios para poder darles una mejor vida a sus familias. Finalmente por la tarde acudimos un rato a la fiesta de carbos del equipo anfitrión puesto que al día siguiente tomaríamos las calles de la ciudad en búsqueda de la conquista de ese maratón.

Domingo 16 de octubre, el día llegó… Amaneció nublado, tal y como se venía pronosticando desde semanas anteriores, nuestra mente estaba preparada para correr bajo lluvia, así que sólo restaba esperar un par de horas para que la fiesta comenzara por lo que nos apresuramos a desayunar para encontrarnos con todo el equipo para partir juntos a la línea de salida, no sin antes calentar, tomarnos las respectivas fotos del recuerdo y desearnos lo mejor.

La mayoría tuvimos la fortuna de salir en el primer bloque por lo que pudimos ver de cerca a los corredores elite, es impresionante la fortaleza, concentración y energía que irradian… Los Gabos, Lalo y yo no dudamos en gritarle a Julius Arilé en cuanto lo tuvimos cerca, después de haber visto su historia un día antes y nos respondió con un saludo, minutos después se cantó el himno nacional de Canadá, con un sentimiento que nos llegó en lo más profundo para posteriormente dar el anhelado disparo de salida.

Mi propósito era seguir la estrategia que el coach me había enviado por lo que tuve que contenerme para no emocionarme y salir con todo, así que no me importó que me fueran rebasando corredores, yo sabía lo que quería y tenía que apegarme a ello para lograrlo, así que disfruté la compañía de Lalo un par de kilómetros, minutos después la lluvia se dejó venir con un poco más de fuerza, no me agobié, lo único que esperaba era que mis lentes no se empañaran pero como es costumbre me olvidé de ello y no dude en gritarle a cada mexicano que me topaba en el camino y por supuesto a mis amigos y cómplices de Dromo, es la forma en que yo disfruto correr, pues al animarlos termino motivándome más, es un dar y recibir al mismo tiempo.

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Echando porra / Foto: Emma Alonso

De las partes más bellas de la ruta fue cuando tuvimos de cerca el lago, el agua me hace sentir mayor libertad y frescura, así que la disfruté lo más que pude, en esta parte tuve la fortuna de toparme con un par de mexicanos con los que me fui como 20 kilómetros, me encantó su compañía, pese a no platicar, el sólo sentirlos cerca me impulsaba y trataba de animarlos para que siguiéramos juntos pero lamentablemente no se logró pues se fueron quedando poco antes de llegar al kilómetro 30 que es el punto clave para muchos corredores pues es en donde el cansancio comienza a presentarse.

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Dromo cheer squad / Foto: Emma Alonso

Pese a que mi reloj no funcionaba sentía que iba llevando bien el ritmo y decidí seguir paso a paso, pensando en que por cada zancada que daba mi abue se sentiría mejor y yo sonreía pues esto es lo que me apasiona, sentir la brisa en mi rostro, la fuerza en mis piernas, el sudor que escurre por mi cuerpo, sentir los latidos de mi corazón, ver el esfuerzo de cada persona, agradecer con una sonrisa cada gesto de apoyo de la porra y voluntarios que salieron pese a la lluvia (las chicas del cheer squad de Dromo se la rifaron).

En el kilómetro 41 aproximadamente había una gran porra del equipo de Parkdale Roadrunners, los cuales nos animaron con todo para dar el último jalón y cerrar con todas nuestras fuerzas lo que quedaba de esta gran aventura. Y así endorfinada de principio a fin y sintiéndome fuerte es como cruce esa meta y agradeciendo por permitirme darle tributo a mi abue y de qué forma, al cronometrar 3:03:40 superando por mucho mi mejor marca, lo cual sigo sin creer, pues cuando el viernes previo a la carrera el coach me dijo que iba por 3:07 pensé está loco, no creo lograrlo y claro que tenía razón superé su pronóstico, y así con una sonrisa en el rostro caminé hacia la salida, estiré un poco y me senté a esperar a mis amigos para festejar juntos nuestros logros y compartir nuestras vivencias.

Toronto me marcó de una grata forma y me dejó lecciones, aprendí a alimentarme correctamente (Alex, ¡ya soy fan de la avena!), a cuidar mi cuerpo, a disfrutar cada entrenamiento, a compartir alegría y muchas cosas más.

Quisiera agradecer a cada uno de los integrantes de Dromo pero esto ya se extendió así que chicos gracias por compartir entrenamientos, sufrimientos, anhelos, nervios, sonrisas, satisfacciones, compañía, palabras de aliento y buenos deseos en todo momento. Somos un gran equipo y sé que esto es el inicio de muchas cosas grandes que sucederán porque cada uno aporta algo a la esencia de este gran grupo.

Por último, a mi familia les doy las gracias, pues su apoyo incondicional ha sido clave importante para poder lograr cada una de las metas que me he planteado,  a mi tío Sergio por seguir mis entrenamientos y aconsejarme, a mis abuelitos paternos que siempre me mandan sus buenos deseos un beso, a ti Lalo por dejarte envolver por esta locura que es correr y compartirla a mi lado y a ti abuelito Juan que le sigues echando ganas para recuperarte. Mi mayor premio fue escuchar tu voz al regresar de mis vacaciones y como te lo dije esta medalla te pertenece, te quiero y ¡no te rindas!.

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Para ti abuelito

 

 

9 comentarios en “Maratón con dedicatoria especial

      • Jaja si ojalá podamos coincidir en otra ocasión. Yo iba en Toronto por 3:05 pero me faltó un poco de preparación. Fue un año muy complicado profesionalmente y me afectó él stress en mi rendimiento en los entrenamientos y llegue sin la fuerza suficiente. Como quiera me enterque a ver si me daba el tiempo, pero se me cayó el ritmo por ahí del 28-30. Hice 3:13:49 que me dio la BQ. El siguiente que haré es Boston 2018 para ir bien preparado. Muchos saludos

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  1. Felicidades Tania. Te rifaste de nuevo. Es muy emocionante leer tooodo ese entusiasmo. Que bueno que tu abuelito sigue mejor y que mejor regalo que tu esfuerzo y dedicación.
    Abrazos y gracias x compartir tus vivencias.

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  2. Un ejemplo de disciplina y dedicación! Y lo más importante, de alegría, que es el ingrediente clave para lograr superarse!! Felicidades Tania! Un honor correr con ustedes! #dromoruncrew

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  3. ❤️ Felicidades de nuevo, Tan. Eres una niña sencilla y fuerte y me encanta poder leerte e inspirarme con tu ejemplo. Mis mejores deseos para tu abue, seguro todo este amor tuyo ya lo está curando. 🙂

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