Boston eres impredecible.

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Mi tercer Boston lo quería correr al lado de mi novio, sin embargo las cosas no sucedieron así pero tuve la fortuna de tenerlo a mi lado acompañándome y motivándome en todo momento.

Los meses de entrenamiento al lado de Gerardo Mejía hicieron que nuestra relación (coach-corredora) se hiciera más fuerte, él estaba al pendiente de las dudas en todo momento y calmaba mis momentos de incertidumbre.

Semanas previas al maratón la carga en el trabajo aumentó, me angustiaba no estar relajada pero sabía que tenía que dejar lo mejor posible el proyecto antes de partir y afortunadamente así fue. Volamos a primera hora del viernes 12 de abril hacia Nueva York, sólo esperé a que el avión despegara para dormirme todo el vuelo. La espera de la conexión del vuelo no fue la que esperábamos, hicimos más de 2 horas en la fila de la aduana, ahí conocimos a una familia mexicana que también iba a Boston y cuando aparentemente ya estábamos a 2 personas de pasar con el oficial hicieron cambio de turno por lo cual a todos nos volvieron a formar en una fila, la desesperación entre las personas no se hizo esperar, sobre todo la mía al ver que los minutos avanzaban y la hora de abordar estaba próxima; tuvimos que insistir y recordarle a la señora de seguridad que nuestro vuelo estaba a minutos de salir, pero fue hasta que teníamos el tiempo encima cuando nos dejó pasar a la fila “exclusiva” para diplomáticos. Afortunadamente el oficial se portó muy amable, nos deseó suerte y de ahí nos fuimos corriendo hasta la sala de abordaje, ahí nos encontramos con otra familia mexicana que venía a nuestro lado en el vuelo y nos dijeron que pensaron que habíamos perdido el vuelo pero afortunadamente no fue así, no sé si fuimos los últimos en abordar pero yo sentí que sólo nos abrochamos el cinturón de seguridad y el avión comenzó a avanzar, inmediatamente caímos rendidos y nos dormimos todo el vuelo.

Una hora después despertamos en el aeropuerto de Boston, teníamos hambre pero finalmente ya estábamos en nuestro destino, sólo pasamos por un bagel antes de irnos al hotel a dejar nuestras maletas. Después nos fuimos a desayunar y a caminar por el centro de Boston, el clima estaba frío pero era agradable estar ahí viendo el movimiento de los habitantes en su día laboral. Por la tarde corrimos en el gimnasio del hotel ya que el clima estaba más frío.

El sábado amaneció lloviendo, era el día de la competencia de 5km en la que participaría Lalo, estábamos emocionados y esta sensación se fue incrementando al llegar a Boston Common al ver el desfile de corredores recogiendo sus números, tomándose fotos y calentando. Minutos después lo acompañé a el área de calentamiento y fue ahí cuando me pidieron que saliera de esa área porque ya sólo iban a permitir a los participantes, así que me fui a buscar un lugar donde pudiera verlo y sin querer nos volvimos a encontrar pues los habían mandado colocarse en el corral de salida. IMG_9281Después de despedirme y desearle lo mejor me fui caminando a buscar ahora sí el punto en el que pudiera verlo en 2 ocasiones; la porra ya estaba lista y ansiosa, todos esperábamos el ansiado arranque para gritarle a nuestros corredores y así fue, en cuestión de minutos la prueba veloz comenzaba y por lo mismo fue difícil ubicar a Lalo entre tantos participantes sin embargo yo estaba feliz de saber que él estaba entregándolo todo. Minutos después me crucé la avenida y ya venían los punteros, sus rostros reflejaban que estaban dándolo todo, eso nos volvía más locos y no parábamos de aplaudirles y animarlos. Yo perdí el control en cuanto ví a Lalo, me olvidé de las fotos y no paraba de gritar, me fui corriendo tras de él hasta la meta y cuando nos encontramos estaba muy feliz pues había hecho su mejor tiempo, le encantó compartir la carrera con grandes corredores tan veloces y sobre todo ver a niños con un nivel sensacional.

De ahí nos fuimos a la expo del maratón pues ahí nos habíamos quedado de ver con unos amigos. Estando ahí nos dirigimos por nuestros números y después nos separamos para que cada quien viera con tranquilidad lo que quisiera, todo iba tan bien hasta que nos dimos cuenta de que había perdido mi celular, tuvimos que regresar por los lugares en donde habíamos estado con la esperanza de verlo, sin embargo no fue así y acudimos a un área de seguridad para dar aviso y nos dijeron que no tenían nada resguardado hasta el momento que regresara al día siguiente para ver si en el transcurso del día lo entregaban.

De la expo nos fuimos a comer, ahí nos encontramos con más amigos, después nos despedimos y fuimos por un helado para posteriormente ir al lugar en donde Tommy Rivs haría el shake out con los corredores. Lalo tuvo la fortuna de correr con él, pues yo no traía ropa deportiva y tenía que cuidar las cosas que traíamos, sin embargo cuando terminaron pudimos platicar un rato con él y podemos decir que no sólo es un extraordinario corredor sino una persona sencilla y amigable.

El plan para el domingo era ir al trote y foto de los mexicanos pero no lo logramos, llegamos justo cuando acababan de tomar la foto, sin embargo ahí vimos a más amigos que compartían la felicidad de estar ahí. Supuestamente haríamos el trote con ellos pero se nos escaparon (lo siento Ara y Pepe Tena) por estar platicando, así que hicimos nuestro propio shake out Lalo y yo a orillas del río Charles, después alcanzamos para desayunar a Emma, Alex, Mike, Lili, Luis, Moni y Paloma en The Paramount un lugar delicioso atendido por mexicanos. Posteriormente regresamos a la expo con la esperanza de encontrar mi celular, fuimos a varios puntos en donde nos decían que ahí podían tener cosas extraviadas, hasta finalmente llegar al área de seguridad de todo el edificio de objetos extraviados. Lalo tocó la puerta y salió una oficial un poco mal encarada, le dijimos lo que había ocurrido y me preguntó cómo era mi celular, le contesté y me dijo que sí podía tenerlo, cerró la puerta y en cuanto salió lo reconocí, le dije que ese era, me pidió desbloquearlo y mi reacción inmediata fue abrazarla, lo cual le causó risa y me deseo suerte en el maratón. No cabía de la emoción, la verdad no creí que lo encontraría sin embargo fue una lección de que existe gente honesta que devuelve las cosas. De ahí nos fuimos a comer con Marisol y Sergio, nos relajamos, platicamos y tomamos fotos. Nuevamente estábamos en el maratón que hizo que nos conociéramos, más tarde nos despedimos deseándonos lo mejor y nos fuimos a descansar. Estando en el hotel sólo tomamos una siesta, fuimos a cenar, alisté las cosas para el gran día, me bañé y dormimos.

Lunes 15 de abril: El día llegó.

5:30 am la alarma suena, me levantó, me asomo por la ventana y veo que tal y como se pronosticaba, está lloviendo. Lalo prende la televisión y en las noticias están transmitiendo ya desde el Boston Common, los corredores lucen abrigados con ponchos y bolsas de plástico cubriendo sus tenis; dudo un poco en ponerme short pero termino haciéndolo, trato de desayunar un poco de avena, me encimo ropa abrigadora, me lavo los dientes y salimos. En el autobús y en el tren hay corredores un poco angustiados por la lluvia, nos encontramos con un peruano que nos hace la plática y nos acompañamos hasta la estación Park Street, vemos que la gente no sale puesto que está lloviendo más fuerte, saco el poncho y me lo pongo, le doy a Lalo las cosas que no usaré; en cuanto disminuye la lluvia nos despedimos del amigo peruano y nos enfilamos hacia los autobuses que me llevarán hacia Hopkinton; en el camino nos encontramos con Toñito y ya estando en la fila de abordaje de los autobuses Lalo me sonríe, me dice que me irá increíble y nos despedimos.

La espera para subir el autobús aunque fue corta hace que terminemos todos mojados. En el camino todos platicamos, algunos comen, se hidratan, comparten opiniones y tips mientras deja de llover; de pronto un corredor se para y pregunta ¿de quién es su primer Boston?, manos se alzan y todos aplaudimos, enseguida ¿de quién es su segundo? y así hasta llegar al 10, todos nos emocionamos y echamos porras. Minutos después llegamos a la Villa de corredores, a través de los vidrios los vecinos nos saludan y las ansias por salir se incrementan pero es hasta el momento que le dan la señal al chofer cuando nos dejan bajar y todos nos emocionamos al mismo tiempo que nos encaminamos a la entrada, mientras caminamos me tomo una foto con Toñito y decidimos en qué carpa meternos para esperar, sin quererlo optamos por la carpa en donde se encontraba José Luis, un grandioso corredor con el que se había quedado de ver, lo cual hace que se tranquilicen los dos, elegimos un lugar, nos sentamos un rato y después me animo a ir por un bagel y un plátano.

El tiempo transcurre muy rápido, deciden acompañarme hasta la entrada para los corrales, ahí escucho que ya están llamando a los corredores del bloque 2, me pongo un poco nerviosa pues no me he cambiado los tenis ni calcetines húmedos, me tranquilizo, comienzo a despojarme de ropa e inmediatamente hago el cambio de calcetines y tenis, me coloco el número y me enfilo en búsqueda de mi corral, tengo ganas de pasar al baño pero las filas son enormes así que desisto, mejor me voy a mi corral y ahí las emociones se incrementan al ver que estoy a unas cuantas filas de la línea de salida, justo al lado de la tribuna de la porra. Volteo a mi alrededor y veo que la mayoría de corredores trae playera de tirantes así que sin pensarlo quito mi número, me quito la playera de manga larga y se lo pongo a la de tirantes, entrego la playera y el poncho a los voluntarios, me coloco en mi lugar y comienza la cuenta regresiva, en unos segundos mis piernas comienzan a desplazarse por las calles y mi mano comienza a chocarlas con los niños que han salido a echarnos porras, volteo a ver el reloj y me doy cuenta que voy más despacio de lo esperado pero vamos muy compactos y es hasta el kilómetro 3 cuando ya se van abriendo espacios y puedo ajustar mi ritmo.

833763_1078_0017Hasta el kilómetro 10 pude verificar el tiempo que llevaba, me sentía bien, por momentos se sentía fresco el viento pero se sentía agradable bajar un poco la temperatura causada por la humedad que había. Afortunadamente había muchos puestos de hidratación en toda la ruta y los voluntarios siempre nos echaban porras además de extendernos vasos con agua o Gatorade.

En el kilómetro 20 pensé falta poco para ver a Lalo, pues aunque no habíamos quedado de acuerdo en las ocasiones anteriores siempre lo había visto entre el kilómetro 22 y 23 del lado derecho por lo que deduje que en ese punto lo vería. De repente escucho un tumulto de voces y gritos, sí estamos a punto de pasar por la zona del Wellesley College, voy al centro y decido seguir así para no interferir en el andar de los chicos, pues es su momento, las chicas les piden besos, yo me divierto y no paro de sonreír.

Llego al kilómetro 22 y no veo ninguna bandera mexicana, en el 23 tampoco, no encuentro a Lalo y pienso que decidió acompañar a Lili, Moni y a Alex en el punto que habían acordado, así que continúo, de repente volteo del lado izquierdo, veo la bandera de México y escucho sus gritos, sí Lalo está ahí por el kilómetro 26 junto con Sergio que no para de sonar su trompeta, yo los saludo, les sonrío y me recargo de energía para seguir mi camino. ¡Qué momento!

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Gracias por las porras Sergio y Lalo, fueron un boost de energía 🙂

En el kilómetro 30 bajo mi ritmo, justo antes de llegar a la Heartbreak hill, decido conservar el paso para tener fuerzas y poder conseguirlo, de repente un corredor se acerca y me dice “vamos por ella“. Continúo y es ahí en el kilómetro 32 en donde veo a mis amigos, les hago señales, me ven y comienzan a gritarme. Sonrío, los saludo y continúo, me digo ya falta el último cuarto, desconozco el ritmo al que voy, sólo pienso en mi familia, amigos que me están siguiendo y en mis perros.

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Segunda carga de energía, gracias a Moni, Lili y Alex 😀

No dejaba pasar puestos de hidratación sin tomar algún líquido. Sin embargo, llegó un momento en que el gel ya no me entraba y lo mismo ocurrió con el Gatorade, pero me obligaba a darle un sorbo pues sabía que mi cuerpo lo necesitaba, en una ocasión pasó por mi mente detenerme para vomitar pero dejé pasar ese pensamiento y comencé a motivarme más que ocasiones anteriores y a sonreír. Al ver la señal de Citgo voltee a ver mi reloj y dije Tania todavía lo puedes lograr, aférrate ya no falta nada, seguí luchando y al dar la vuelta en Boylston sonreí y traté de apretar el paso lo más que pude hasta cruzar la línea y ver el reloj que marcaba debajo de tres horas. Lo había logrado, no paraba de reír y mis piernas mágicamente ya no sentían cansancio. Boston me desafió y me enseñó que vale la pena arriesgarse y luchar por tus sueños. ¡Gracias Boston!

Al cruzar la meta me tomé una foto, después tomé agua y traté de comer un plátano pero tampoco me entró, gritaba de felicidad, les daba las gracias a los voluntarios, les chocaba sus manos. En la salida ví a Araíz, me acerqué a ella, la felicité, nos abrazamos y mis lágrimas salieron. Nos tomamos una foto y me presentó a Regina una gran corredora que no conocía; después ví a Lalo que me recibió con otro abrazo y de ahí nos fuimos junto con Ara al parquecito a buscar a más amigos. Ahí vimos a Fer, Luis, a Pepe Tena y también conocimos a Arturo Fernández, un corredor veloz y buena onda.

Sentada en el parque el sentimiento llegó, Lalo me abrazó y me dijo que lo hice increíble, traté de enviarles mensaje de voz a mis papás, amigos y a mi entrenador pero no pude, la voz se me quebraba así que sólo les escribí y agradecí el estar siempre apoyándome.

Cuando la lluvia comenzó nos fuimos a comer de nuevo a The Paramount, ahí me cambié toda la ropa mojada que tenía, pude entrar en calor y asimilar un poco más todo lo que había vivido.

Por esto y más es que muchos corredores decidimos regresar a correrlo. ¡Boston, eres impredecible!, síguenos sorprendiéndonos y dándonos lecciones de vida.

Gracias papás y familia sus porras me llegaron hasta allá, perdón por hacerlos sufrir un poco al final. Gerry, gracias por creer en mí, por emocionarte, estar al pendiente y estar feliz del trabajo que hicimos. También gracias a ti Milo y a todo EVEN por sus palabras.

Lalo, sigue siendo mi motor, mi equilibrio y mi mejor compañero de entrenamientos. Esto no hubiera sido posible sin tu apoyo.

The Author

Comunicóloga visual por vocación, bailarina en el corazón y amante de los perros. ¡Mi pasión es correr!